lunes, 8 de julio de 2019

Detrás de un beso (Adriana Rubens)

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Sinopsis

Jacqueline Darcy fue testigo del asesinato de su hermano y, desde entonces, vive escondida en Whitechapel bajo la identidad masculina de Jack Ellis. Cuando le sugieren que se convierta en el asistente del doctor Richmond para descubrir la causa del extraño comportamiento de este, Jacqueline acepta, aunque con renuencia. La relación no empieza con buen pie, pero cuanto más conoce al doctor, más se enamora de él, hasta que descubre que aquello que lo atormenta es un enemigo más temible de lo que nadie hubiese podido imaginar.
Joshua Richmond tiene dos problemas. El primero es la atracción que despierta en él su nuevo asistente. El segundo, su creciente dependencia del opio, aunque al menos esto último puede controlarlo. O eso cree él. Tendrá que enfrentarse al riesgo de perder a sus seres queridos para darse cuenta de que se ha metido en un infierno del que no puede escapar sin ayuda, a la vez que a sus miedos y más terribles pesadillas. Cualquier cosa, con tal de conseguir aquello que vislumbró detrás de un beso.

Jack Ellis es un chiquillo que ha tenido que aprender a defenderse y a buscarse la vida en las calles más mugrientas y peligrosas de Londres. Por circunstancias del destino, su camino se cruzó en el pasado con el de Connor MacDunne y acabó convirtiéndose en uno de los mejores confidentes de los Blueguards. Entre sus trabajos, ha estado el de seguir y proteger a Lady Samantha Richmond en sus incursiones en los bajos fondos en busca de información para sus artículos periodísticos. Por eso, cuando Connor le encomienda convertirse en el ayudante del hermano de esta, el doctor Joshua Richmond, para tratar de descubrir qué es lo que oculta, no pone objeciones. Es un trabajo más, como tantos otros… Lo que no espera son los sentimientos que el doctor acaba despertando en él y que pondrá en riesgo no sólo su disfraz, sino su propia vida. 

Joshua Richmond es un hombre afortunado. Hijo del duque de Bellrose, proviene de una familia maravillosa en la que todos se adoran. Poseedor de un título y de una fortuna que, gracias a las inversiones de su hermano, no hace más que multiplicarse. Además, se dedica a aquello que, desde niño, le ha apasionado: la medicina. Y es que Joshua siempre supo que sería médico. Entonces… ¿por qué luce esas ojeras en su rostro? ¿por qué, con cada día que pasa, está más y más demacrado? ¿qué le ha llevado a alejarse de su familia? 

Detrás de un beso supone la tercera entrega de la serie Whitechapel de Adriana Rubens. Aunque se puede leer de forma independiente, la lectura de las novelas anteriores logra que el lector conozca a la mayoría de los personajes y haya desarrollado hacia ellos un especial cariño, al menos en mi caso. La familia Richmond se ha ganado un hueco ya en mi corazón con sus extravagancias, su ternura y su avanzada forma de pensar. También Connor se ha granjeado mi aprecio con su preocupación por su esposa y su deseo de cambiar las cosas en el East End. 

Y Jack y Joshua… Lo cierto es que ambos personajes me fascinaron desde el instante en el que aparecieron por primera vez. El pilluelo de los suburbios tenía algo misterioso, algo que se me escapaba, hasta que el final de la novela anterior, Detrás de tu mirada, me lo confirmó. En cuanto a Joshua, es uno de esos personajes que enamoran desde el primer momento. Bondadoso, generoso, entregado a los demás y tremendamente atractivo. Tal vez por eso, por esa genuina bondad que le caracteriza, su historia resulta todavía más conmovedora. Su soledad, su frustración y el tormento por el que pasa se convierten en nuestros. Y Jack Ellis, con su valentía y su fuerza para afrontar la vida y dejar atrás el pasado, es la pareja perfecta para él. Aunque su historia no sea fácil. Aunque Joshua sea incapaz de entender la atracción que siente hacia él. Jamás ha dudado de su sexualidad y ahora…

Al igual que en las novelas anteriores, la historia romántica de los protagonistas no se desarrolla en ambientes aristocráticos ni refinadas mansiones o pistas de baile. Si bien la vida del West End se muestra en algunas escenas, son los suburbios, las callejuelas de Whitechapel, las que funcionan como marco de la historia. Las clases más bajas, desde los delincuentes a las actrices fracasadas, tienen un papel fundamental en el desarrollo de los acontecimientos. Londres pierde un poco de ese brillo al que la romántica histórica nos tenía acostumbradas y se convierte en una ciudad real.

Adriana Rubens se ha convertido en toda una revelación para mí. Ha conseguido engancharme de tal manera a sus historias que no me han durado los libros más de dos días. Con un estilo sencillo y fluido, te sumerge en la trama y logra que sientas. Sientes el dolor de sus personajes y sus alegrías. Dejas de respirar cuando ellos lo hacen y se te pone la piel de gallina con las escenas más románticas. Una autora y una serie más que recomendable. Y una novela de sobresaliente. 

viernes, 5 de julio de 2019

Detrás de tu mirada (Adriana Rubens)

Sinopsis

Lady Samantha Richmond es una dama poco común. No solo por su singular belleza sino por el interés que tiene en ejercer una profesión: ser periodista. Un empleo poco usual para una mujer a finales del siglo XIX y completamente descabellado para la hija de un duque.
Sabedor de que la joven no va a dejar que nadie la detenga en sus aspiraciones, su padre, Nathaniel Richmond, duque de Bellrose, decide contratar los servicios de la mejor empresa de seguridad de Londres para protegerla mientras trabaja.
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Samantha es una mujer peculiar. Inusitadamente hermosa, logra que los caballeros pierdan el sentido sólo con mirarla. Los mejores partidos de la temporada se disputan su mano e, incluso, la Casa Real ha mostrado interés por ella. Tal y como se espera de la hija de un duque, ha recibido una esmerada educación…. Aunque un tanto peculiar. Su familia tiene una visión del mundo tan progresista que, incluso, cree que las mujeres y los hombres son iguales. Además, los matrimonios de los Richmond se caracterizan por el amor y la pasión y eso es lo que le han transmitido desde la cuna. Así pues, Samantha se ha convertido en un bicho raro para la aristocracia. Con ideas liberales, la firme convicción de que sólo se casará por amor y el ferviente deseo de lograr hacerse un hueco en el mundo del periodismo. Precisamente ese deseo de convertirse en periodista es el que la lleva al Jardín Secreto, un antiguo prostíbulo reconvertido en un selecto club para caballeros.
Connor MacDunne es un hombre que se ha hecho a sí mismo. Salido de la nada, nació siendo poco más que una rata de alcantarilla. Pero una infancia dura y su afán de supervivencia lo han convertido en un tipo a tener en cuenta. Propietario del Jardín Secreto y fundador de los Blueguards, una empresa de seguridad que ayuda a Scotland Yard para tratar de controlar la creciente criminalidad del East End, se ha convertido en un hombre poderoso. Este poder, sumado a su atractivo, logra que nunca le falten mujeres dispuestas a hacerle compañía. Por eso, cuando descubre a una misteriosa dama ataviada con un antifaz observando el ajetreo de su club desde las sombras sabe que será suya. 
Lo cierto es que no tenía expectativas sobre este libro. Ni buenas ni malas. No había leído nada de la autora ni me había informado sobre sus novelas anteriores. Simplemente, leí la sinopsis y, dado que me pareció interesante, decidí probar suerte. He de decir que ojalá tuviera tanta suerte con la lotería. 
Detrás de tu mirada es una novela que no sólo promete con el argumento, mantiene esa intensidad a lo largo de toda la historia. Todos los personajes, no sólo los protagonistas, están bien caracterizados y su personalidad se va desarrollando conforme avanza la trama. Su vida es una vida real, las vivencias de una familia un tanto peculiar a finales del siglo XIX, con sus problemas, alegrías y temores. Pese a tratarse de la segunda entrega de una serie y que algunos personajes se dan por conocidos, la historia se sigue perfectamente de forma independiente. Además, ciertos personajes van ganando fuerza conforme avanza la trama, preludiando su propia novela. 
En cuanto a los escenarios, son diferentes a los habituales en las novelas históricas ambientadas en el Londres del siglo XIX. Los salones de baile y las refinadas mansiones del West End aparecen de refilón. Son los suburbios, las sucias y peligrosas calles del entorno de Whitechapel las que albergan las claves de la historia. Las prostitutas, los delincuentes y los niños que sobreviven como pueden en el East End tienen más peso que los condes o las marquesas. 
Me ha gustado especialmente el modo en el que se lleva a cabo la transición del narrador. Cuando la focalización cambia de un personaje a otro, el narrador retrocede unos instantes en la escena y nos cuenta los últimos segundos desde otro punto de vista, lo que enriquece la perspectiva del lector. Podemos saber lo que ambos protagonistas sienten en un momento determinado sin caer en incoherencias narrativas. 
También considero un acierto que la autora no caiga en interminables descripciones de los lugares en los que se desarrolla la historia. Unas cuantas pinceladas nos sirven para imaginarnos el escenario, que queda en un segundo plano y da prioridad absoluta a la acción que en él se lleva a cabo. 
Y la aparición de Jack, “el destripador”… ¡Qué gran acierto! La autora consigue incorporarlo a la trama, no como un añadido que intenta dar apariencia de realidad a la narración, sino como un elemento fundamental de la misma. Sin Jack, sin los terribles crímenes de este misterioso asesino del siglo XIX, no tendríamos historia. En definitiva, esta novela me ha fascinado, me ha enganchado desde el primer momento y… ¡Me ha sorprendido! Nada es previsible y los personajes esconden muchos matices inesperados. Por ponerle alguna pega, considero que, tal vez, el final entre los protagonistas resulte un tanto precipitado. Pero, en general, para mí es una novela de sobresaliente. Totalmente recomendable. 

viernes, 14 de junio de 2019

El Día de la Duquesa


Sinopsis
Malcolm Bevingstoke, duque de Haven, ha pasado los tres últimos años en una soledad obligada, pagando el precio de un error imposible de arreglar y añorando al amor que ha perdido para siempre.
Sin embargo, el ducado no espera; el título necesita un heredero, lo que significa que debe ponerse a buscar una esposa.
Solo hay un problema, que ya tiene una…
Después de años de exilio, Serafina, duquesa de Haven, regresa a Londres con un único objetivo: recuperar la vida a la que ha renunciado y encontrar la felicidad, libre ya del hombre que le rompió el corazón.
Haven, acorralado, le ofrece un trato: ella obtendrá su libertad en cuanto elija para él a la mujer que pueda sustituirla como duquesa.
El duque sólo dispone de unas semanas para recuperar a su esposa, para convencerla de que, a pesar del horrible pasado que comparten, se pertenecen el uno al otro, porque, para él, todos los días son El día de la duquesa.
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Crítica
Malcom Bevingstoke es todo lo que un caballero debe ser. Elegante, educado, culto, atractivo… Y  Duque de Heaven. Precisamente, ese título es el que le obliga a estar alerta. Y es que Heaven está convencido de que las mujeres son seres encantadores cuyo único objetivo en la vida es clavar sus bonitas garras en un título apetecible y una gran fortuna. El amor, esa gran falacia, sólo sirve para engañar a algunos incautos y hacerles creer que el matrimonio es algo más que la búsqueda de una dama de seguridad económica y comodidad. No obstante, todas sus creencias se tambalean cuando una misteriosa mujer aparece en escena, sin saber siquiera quién es él ni mostrar interés alguno por su título. Descubrir su identidad se convertirá en su objetivo y el matrimonio dejará de ser una opción vetada para él. Tal vez, incluso el Duque de Heaven tenga opiniones equivocadas de vez en cuando.
Serafina no es una mujer corriente. Es una de las “peligrosas Talbot”. Apodadas así por una sociedad que las desprecia por sus orígenes, las hermanas han tenido que aprender a moverse y, sobre todo, a defenderse entre la “flor y nata” de la sociedad londinense. Tras ellas, un eco de murmullos. Una sarta de rumores. Un escándalo continuo. Por eso, su matrimonio con el Duque de Heaven resulta tan poco conveniente. ¿Cómo ha podido una escandalosa Talbot pescar a Malcom Bevingstoke? Pero las cosas no siempre salen como una quiere y, tras el fracaso de la unión y varios años desaparecida, Serafina regresa dispuesta a provocar un último escándalo, aquel que le concederá la libertad. Ante la cámara de los lores y la estupefacción de su marido, hace su petición. Quiere el divorcio. 
Aunque escrita con la agilidad y el humor propio de la autora, El día de la duquesa es una novela con un tono diferente a cualquiera de las demás historias de Sarah MacLean. Si bien la autora suele caracterizarse por crear novelas románticas históricas con ciertos toques de originalidad y crítica a diversos aspectos de la sociedad del siglo XIX, en esta las dosis de dramatismo son mayores. La historia de Heaven y Sera es una historia de amor frustrado, de pérdida. Los personajes se ven destruidos por sus propias vidas y acciones y deben aprender a reconstruirse, a renacer de los escombros que han quedado.
También el esquema narrativo no es común. A lo largo del relato, los flashback son continuos, como si de una narración cinematográfica se tratara, y nos llevan a entender por qué aquel amor de los protagonistas se acabó convirtiendo en una hostilidad repleta de melancolía. 
Las escenas cómicas también tienen su lugar, no en vano es un libro de Sarah MacLean, sobre todo de la mano de personajes a los que ya conocemos como Sesily, Seleste, Sophie o Seline y nos deja entrever alguna historia futura. 
Lo cierto es que ha sido una novela que me ha sorprendido y me ha gustado mucho, por lo que me parece muy recomendable. Mi puntuación: un ocho. 

miércoles, 5 de junio de 2019

Mister (E. L. James)


Londres, 2019. Maxim Trevelyan siempre ha disfrutado de una vida fácil. Gracias a su innegable atractivo, su entorno aristocrático y su riqueza, jamás ha tenido que trabajar y pocas veces duerme solo. De pronto todo cambia cuando la tragedia estalla y Maxim hereda el título nobiliario, la fortuna y las propiedades familiares, pero también muchas responsabilidades que deberá afrontar y para las que no se siente del todo preparado. Sin embargo, su mayor desafío es luchar contra el inesperado deseo que le despierta una enigmática joven que acaba de llegar a Inglaterra, sin más equipaje que un peligroso y turbulento pasado. 

Desconfiada, bella y con un don para la música, Alessia se convierte en un atrayente misterio y el anhelo de Maxim se transforma en una pasión que jamás antes había sentido, y a la que no se atreve a poner nombre. Pero, ¿quién es Alessia Demachi? ¿Puede Maxim protegerla de las amenazas que la acechan? ¿Y qué ocurrirá cuando ella descubra que él también ha estado ocultándole sus propios secretos? 

Maxim Trevelyan es un niño rico que nunca ha tenido que dar un palo al agua para salir adelante. Atractivo y de buena familia, hace esto y aquello, sin hacer nada en realidad. Acostumbrado a los ligues de una noche y a la libertad más absoluta, su vida cambia cuando su hermano mayor muere y el título de la familia recae sobre sus hombros. De repente, su mundo se desmorona y se encuentra condenado a asumir unas responsabilidades para las que siente que no está preparado. Y, en medio del desastre, aparece ella, con sus miradas esquivas, su timidez y su pañuelo azul. En el momento en que su mirada se cruza con la de Alessia Demachi, la vida tal y como la conocía desaparece por completo.  

Alessia no lo ha tenido fácil y, para cambiar su suerte, ha decidido jugárselo todo a una carta. Ha abandonado su país y dejado a su familia atrás para poder buscar un futuro mejor. Pero en sus planes no entraba trabajar para aquel hombre de ojos verdes que la mira de una forma tan extraña. No sabe nada de él, sólo que es el tipo más desordenado del planeta y que posee un piano que ella puede tocar a escondidas. Sin embargo, la atracción entre ellos es innegable y, cuando su vida comienza a correr peligro, él será el único que podrá ofrecerle la seguridad que necesita. 

Mister es una novela diferente en cuanto a planteamiento. A nivel argumental, pretende ser una novela histórica disfrazada de contemporánea. Él, un disoluto calavera. Ella, una inocente en peligro. El noble y la plebeya. Y todo ello aderezado con una madre frívola y excéntrica, una amante llena de ambigüedades y alguien interesado en hacer daño a la chica. No pinta mal. 

El narrador también es distinto. En primera persona, protagonista, cuando es Maxim quien cuenta lo que vive, lo que siente. Tercera persona focalizado cuando la perspectiva es la de Alessia. Podría estar bien, pero lo cierto es que descoloca un poco. Meterse en la piel de uno para que, de repente, nos echen y veamos la historia desde fuera nos aleja de los acontecimientos y, sobre todo, de los sentimientos de los protagonistas. 

Lo cierto es que la historia en sí me gustó, pero… 

Grey sigue aquí. Y yo no soy fan de Grey. Ni de Anastasia. Ni de pasarme trescientas páginas sin que los personajes evolucionen ni un poquito. 

Alessia es una versión europea de Anastasia. Mirada esquiva, se muerde el labio o se lo humedece con la lengua. Por supuesto, y al igual que Grey, Maxim arde de deseo con cada uno de sus movimientos. Se trata de personajes casi planos, que dicen mucho y hacen poco. Maxim no sabe cómo va a afrontar sus nuevas responsabilidades, pero a lo largo de la historia tampoco se perciben demasiado qué responsabilidades son esas y cómo ha cambiado su vida. Sigue a lo suyo, con la única diferencia de que se convierte en el protector de Alessia. 

En cuanto a los personajes secundarios, pasan sin pena ni gloria por la acción. Caroline, la cuñada de Maxim y viuda de su hermano sugiere, al principio, que puede tener trascendencia para la historia, pero acaba siendo un personaje superfluo. Pese a todo, la historia engancha y tiene momentos emocionantes en los que te absorbe.


Una novela amena, sin grandes aspavientos, ideal para pasar una tarde. Le doy un 6.


Mister (En español) by E L James

domingo, 27 de septiembre de 2015

De amor… y otras catastróficas mentiras




Dice la RAE que el término «mentira» no es más que una «expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa». No recoge, sin embargo, eso que comúnmente llamamos «mentira piadosa». Tal vez a los miembros de la Real Academia les dé miedo meterse en semejante berenjenal. No resulta difícil imaginarse a Arturo Pérez—Reverte enzarzándose en una acalorada discusión con Javier Marías tratando de hacerle ver que no decir la verdad para evitar el dolor no es más que mera cobardía encubierta. Casi se podrían oír, de fondo, las voces de otros expertos en letras apoyando o rechazando tal afirmación. Las mentiras piadosas se han vendido siempre como una muestra de afecto, de preocupación, de amor, incluso. Médicos que mentían «piadosamente» a sus pacientes terminales para evitarles el disgusto de saber que la muerte les rondaba. Madres abnegadas que maquillaban la vida para evitar a sus hijos sufrimientos prematuros. Hijos preocupados por la salud de sus progenitores que creaban una realidad alternativa, mucho más prometedora y justa. No obstante, por muy piadosa que sea, una mentira ha sido, es y será siempre una flagrante falta de honestidad. Es, pues, un arma de doble filo que puede herir mortalmente a aquel al que pille despistado. Y, no obstante, es algo que nos encontramos en todas partes.

La publicidad, el cine o los libros. Nos mienten constantemente y ni siquiera somos conscientes de ello. Y en la mayor parte de las ocasiones, no deseamos serlo. Porque hay farsas que nos gustan, que nos hacen la existencia más sencilla. Resulta mucho más cómodo creer en el destino, el cual me asegura el éxito que merezco sin esfuerzo alguno por mi parte. Es más sencillo creer en el «fueron felices para siempre» que aceptar que «para siempre» no existe.

Y de eso, de los fallidos finales felices, de los cuentos de hadas repletos de fantasmas, de los destinos truncados es de lo que no tratan las novelas románticas o los cuentos. 

Ya de niños, Disney nos habla del Príncipe azul, de las perdices al final del cuento, del trágico y merecido final del antagonista. Página a página, libro a libro, crecemos con la idea de que conocer el amor es como una explosión, un momento trascendental que marcará un antes y un después en nuestra vida. Pero llega un día en el que la realidad te golpea y todas esas mentiras, piadosas o no, que te han hecho creer se agolpan en tu cerebro. 

De repente, conoces al que algún día considerarás el «amor de tu vida» y ni siquiera te das cuenta. Pueden pasar días, semanas, meses o años antes de que te percates de que esa es la persona con la que quieres estar. Los fuegos de artificio son sustituidos, entonces, por simples nervios o inseguridades. Al fin y al cabo, ese destino que va a lograr que, al cruzarse vuestras miradas, sepáis con certeza que sois el uno para el otro, falla más que una escopeta de feria. 

Empieza, entonces, esa relación de supuesta felicidad absoluta que durará toda la vida. Una relación que, en realidad, está repleta de altos y bajos, de tensiones, de alegrías, de frustraciones. Las inolvidables declaraciones de amor que los protagonistas de romántica hacen a sus damas se quedan entre las páginas de un libro. Simple papel mojado. Esa declaración que esperas puede no llegar jamás. Tal vez porque el Príncipe azul es, en el mundo real, mucho más cobarde que en los libros. Quizá porque, simplemente, el protagonista de tu historia ha tenido y perdido ya esa relación trascendental y ha decidido conformarse con la princesa de repuesto.

Princesas. Otro de esos términos en torno al que giran las historias de amor. Si algo sabemos todas las lectoras habituales de novela romántica es que todas, absolutamente todas, las ex novias, ex mujeres o ex amantes de los protagonistas son unas harpías malvadas o unas tontas redomadas. Ninguna protagonista de romántica ha tenido que dudar de su privilegiada posición en la vida del apuesto caballero. Lo habitual es, de hecho, que el individuo en cuestión deje claro, ya en esa trascendental declaración de amor de la que hablamos, que no hay mujer que signifique para él lo que ella. Tal declaración puede aparecer, a veces, aderezada con un cúmulo de adjetivos en grado superlativo que pondrá a la dama por las nubes. Ella siempre será la más hermosa, la más lista, las más buena, la más dulce. 

Y así, con ese convencimiento, te enfrentas al mundo. Con esa misma contundencia te golpea la realidad. Porque la vida real está llena de princesas. Algunas más dulces que tú. Otras más listas. Muchas de ellas más hermosas de lo que tú serás jamás. Y la declaración no llega. El Príncipe azul ni se entera de la inseguridad que te genera el saber que esa declaración que tú deseas se la ha hecho a otra.

 Funambulista. Toda novela romántica debería incluir al menos esa metafórica figura. Porque, a menudo, eso del amor te proporciona la misma seguridad que caminar por una cuerda mal atada a cientos de metros de altura. 

Y, finalmente, el final feliz, la más fragrante mentira que la literatura ha hecho jamás al mundo. Los protagonistas se aman para siempre. Sin rutinas. Sin miedos. Sin altibajos. Nadie habla de la nostalgia que produce el recuerdo de los primeros días, de aquel nerviosismo suyo que alimentaba tu propia seguridad. Nadie menciona la incertidumbre de no saber qué vendrá después ni esas discusiones que te hacen pensar que ha llegado el final. En ninguna novela te cuentan que, en realidad, la felicidad absoluta no existe y que a todo lo que puedes aspirar, a lo que debes aspirar de hecho, es a recopilar momentos. Momentos dulces, momentos de risas, de complicidad. Pero también esos instantes tristes que se tornan un poco más llevaderos por tenerlo a tu lado. 

En ninguna novela la protagonista parece darse cuenta de que debe disfrutar de cada uno de esos instantes porque el final, feliz o no, puede llegar mucho antes de lo que espera.

"Si un día la vida te arranca de mi lado, si murieras lejos de mí; no me importaría si me amas, yo también me moriría."  Edith Piaf



sábado, 30 de mayo de 2015

Ya no sé escribir finales felices

No hace mucho tiempo cuando, nada más llegar de trabajar, me sentaba ante el ordenador y escribía durante horas, las palabras escapaban de entre mis dedos con sorprendente fluidez.

Por aquel entonces, las historias parecían escribirse solas. Mis personajes cobraban vida y, casi sin mi ayuda, ellos mismos contaban sus aventuras. Sin estructuras ni planificación de ningún tipo. Sólo algunos poss—it, en los que había anotado aquello que ellos me habían susurrado en los momentos más inoportunos, me servían como guía. Así, uno tras otro, aquellas narraciones de dudosa calidad comenzaron a llenar el disco duro de mi ordenador. Relatos, cuentos o ambiciosas novelas. Daba igual el género. No importaba que apenas hubiera relación entre ellas. Sólo una cosa debía ser común a todo aquello que brotaba de entre las desgastadas teclas. Todas y cada una de aquellas narraciones debía contener una historia de amor con final feliz. Aquella era, para mí, una condición indispensable. Al fin y al cabo, cuando uno escapa hacia los mundos de ficción suele hacerlo buscando esa felicidad que no logra encontrar en la realidad.

No obstante, el problema de la creatividad como evasión es que desaparece cuando el mundo real se vuelve un lugar acogedor. Así, un día cualquiera, de un mes cualquiera, dejé de oír las voces de mis personajes y comencé a escuchar aquello que me rodeaba.

De repente, la realidad me hacía mucho más feliz que la ficción. Irónicamente, esa realidad que prometía una felicidad semejante a la de las novelas románticas comenzó a volverme escéptica. Los contundentes finales felices de los cuentos me parecieron entonces inalcanzables. La harmonía de los protagonistas, quimérica.

Descubrí, de repente, que la realidad está repleta de altos y bajos, que los momentos de alegría se entrelazan con la incertidumbre con más facilidad de la que parece posible. Me di cuenta de que el amor no lo puede todo y de que, a veces, los «te quiero» llegan demasiado tarde. Advertí que, a menudo, el amor supuestamente correspondido duele más que aquel para el cual no hay esperanza. Y que «para siempre» parece muy poco tiempo cuando estás con la persona adecuada.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Bridgerton 6. El corazón de una Bridgerton (Julia Quinn)




Sinopsis 

El día que conoció a Francesca Bridgerton, Michael probó por primera vez el dulce sabor del amor y el amargo gusto de la desesperación. Porque ella era la única de las muchas mujeres que había conocido que le inspiraba auténtica pasión, pero era también la mujer de su primo John, al que quería más que a un hermano. El destino interviene y John muere de forma repentina. Su desaparición proporciona a Michael riqueza y posición... pero lo único que siempre envidió de él sigue estando fuera de su alcance, tras la infranqueable barrera del remordimiento. Francesca no entiende por qué el mejor amigo de John y en quien ella misma siempre ha buscado apoyo, no está a su lado para consolarla. Algo en su interior le dice que debe dar un pequeño paso, apenas un gesto, para que el secreto de Michael salga por fin a la luz. Pero esa misma voz le dice también que cuando lo haga su propia vida cambiará para siempre.

Reseña 


El corazón de una Bridgerton supone la sexta entrega de la exitosa serie Bridgerton de Julia Quinn. En ella nos encontramos a Francesca, a la que podemos considerar la más misteriosa de las hermanas Bridgerton pues en ninguna de las anteriores entregas hemos llegado a conocerla realmente, y a Michael, el mejor amigo del esposo de Francesca.

Francesca Bridgerton es una mujer feliz. Casada con John, conde de Kilmartin, y profundamente enamorada de él, disfruta de la apacible vida que cualquier dama pueda desear. Hasta que el destino decide jugarle una mala pasada. Pese a su juventud y fortaleza, John muere repentinamente y el mundo de Francesca se viene abajo. Contribuye a su terrible tristeza, además, que Michael, el primo de John y su mejor amigo, se niegue a consolarla. Cierto que él, como buen caballero, la apoya desde la distancia, pero Francesca no puede evitar notar que, tras la muerte de su primo, Michael se ha alejado bruscamente de ella. Algo que termina de confirmar cuando el susodicho decide abandonarlo todo e irse a la India, donde permanecerá durante cuatro largos años. Y en ese tiempo, Francesca tendrá tiempo de reflexionar, de tratar de superar la muerte de su esposo e, incluso, de descubrir que siente unos terribles deseos de ser madre. Y, para ello, no le queda otro remedio que casarse de nuevo.

Michael sabe que no es un buen hombre. Descarado y libertino, ha seducido a más mujeres de las que puede recordar. No obstante, no es eso lo que lo convierte en el peor de los hombres. En absoluto. Lo que hace que sea poco más que una alimaña es el motivo por el que se ha convertido en un calavera. Y es que Michael está perdidamente enamorado de una mujer a la que no puede tener. Una dama a la que ama desde el mismo instante en que la vio por primera vez… Cuando se disponía a anunciar su compromiso con el conde de Kilmartin. Esa es la razón por la que debía hacerse pasar por un despreocupado libertino. Para que ni ella ni John sospecharan, siquiera, de sus sentimientos. Pero cuando su primo muere y Francesca se ve sumida en la desesperación, Michael no puede hacer otra cosa que alejarse. Porque, por mucho que las circunstancias hayan cambiado, ella sigue siendo una mujer prohibida.

Hablar de El corazón de una Bridgerton, es hablar de la que, tal vez, sea la novela más conmovedora de esta serie. Acostumbrados como estamos al humor de Julia Quinn, a sus escenas hilarantes que, poco a poco, llevan a los protagonistas a ese final feliz tan deseado, encontrarnos con la historia de una tragedia es algo completamente nuevo.

 Lo cierto es que lo primero que pensé la primera vez que leí esta historia es que la autora podía haber recurrido al argumento fácil, al previsible. La protagonista podía haberse casado por obligación, por amistad, por compromiso. Pero no por amor. En el momento en que Francesca Bridgerton se declara profundamente enamorada de su esposo, Julia Quinn está metida en un lío. Porque por poco que conozcamos al tipo en cuestión, por poco que dure el matrimonio, SE AMAN. Y eso, en romántica, es sagrado.

Así, te encuentras con una joven viuda que amaba a su esposo. Y te encuentras con el encantador y divertido primo del esposo en cuestión que ama, con toda su alma, a la viuda. Y el lector se tira de los pelos. Porque la depresión de Francesca es totalmente comprensible. Porque la huida de Michael resulta casi hasta lógica. Y, sobre todo, porque los sentimientos de culpabilidad de ambos cuando la imagen de John comienza a difuminarse y lo que ellos sienten empieza a ganar fuerza resultan completamente comprensibles. Pero el mayor problema de todos es que Julia Quinn tiene que convencernos. Convencernos de que es posible amar a otro cuando se estuvo ya enamorada. Disiparnos las dudas que surgen en torno a en qué momento surgió ese enamoramiento. Convencernos de que los sentimientos de Francesca hacia John eran reales, tal y como lo son hacia Michael. O viceversa. Y nos convence. Porque, en esta novela, nos encontramos la pluma más magistral de Quinn. La historia mejor hilada. Los sentimientos más profundamente definidos. La historia de Francesca es la que hace “sentir” al lector. La que hace que, esta vez, las carcajadas se produzcan entre lágrimas.

El humor, por supuesto, está presente. Pero, esta vez, no en escenas hilarantes que puedan restar fuerza a la historia sentimental. En El corazón de una Bridgerton el humor tiene nombre propio: Michael Stirling. Con su sonrisa descarada, sus comentarios subidos de tono y el modo en que le toma el pelo a la protagonista, es Michael, y no otro, el que aporta la nota cómica a la novela.

 Una novela que, al menos a mí, me ha parecido maravillosa. Y reconozco que Michael Stirling me ha robado el corazón.

Para mí merece un SOBRESALIENTE.

Cita: 


“—Ay, Dios, Francesca —dijo él, con la voz interrumpida por una risa burlona—. Vamos, esa sí es una buena pregunta. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? —repitió, cambiando el tono cada vez, como si quisiera probarla, como si se la dedicara a diferentes personas—. ¿Por qué? —repitió otra vez, girándose a mirarla—. Porque te quiero, maldita sea. Porque siempre te he amado. Porque te amaba cuando estabas con John, te amaba cuando yo estaba en la India, y aunque Dios sabe que no te merezco, te amo de todos modos.”

sábado, 28 de diciembre de 2013

Bridgerton 5. A sir Phillip, con amor. (Julia Quinn)




Sinopsis

¿Es posible enamorarse de alguien a quien no has visto nunca? Eloise, la pequeña de la familia Bridgerton, está a punto de descubrirlo. Hasta que se casó Penélope, su íntima amiga, no había sentido sobre sus delicados hombros el peso de la soltería. Pero ahora, un impulso inexplicable la empuja a cometer una locura, dejar Londres y presentarse en casa de un hombre al que sólo conoce por carta... y que quiere casarse con ella. Claro que cuando conoce a Sir Phillip las ilusiones se vienen abajo como un castillo de naipes: su príncipe azul resulta algo rudo, serio... y además tiene dos hijos que son auténticos diablos. Pero Eloise ha detectado  también una pasión latente bajo la piel, que no está dispuesta a dejar escapar, con un poco de ayuda de su extraordinaria familia.Julia Quinn retoma algunos personajes de su famosa saga centrada en la familia Bridgerton en una nueva novela llena de humor y romance.

Reseña

A sir Phillip, con amor, supone la quinta entrega de la serie Bridgerton de Julia Quinn. En ella nos encontramos a Eloise, a quien habíamos dejado deprimida y un tanto celosa en el libro anterior, y a sir Phillip, un caballero cuyo interés por las plantas lo han llevado a descuidar a sus hijos.

Eloise Bridgerton es una mujer inteligente. Tan inteligente que siempre se ha negado a casarse por obligación. Así pues, son varios los pretendientes a los que ha rechazado y varias las temporadas de las que, pese a su popularidad, ha salido soltera. Durante mucho tiempo, el hecho de convertirse en una solterona no le importó. Junto a su amiga Penélope, se instalaría cómodamente en una casita y sería feliz con sus libros y sus charlas. Pero, entonces, Penélope se casó y Eloise no pudo evitar sentir que, en cierto modo, la había traicionado. Por eso, decepcionada y, en parte, desesperada, acepta la invitación del viudo de su prima para visitarlo en el campo. El caballero, con el que llevaba tiempo carteándose, solicita su presencia para que traten de descubrir si un matrimonio entre ambos podría ser satisfactorio. Quizá haya llegado el momento de renunciar a los sueños románticos y a las aspiraciones de independencia para asegurarse un futuro en compañía. Y es que la soledad la asusta sobremanera.

Desde que enviudó, la vida de Sir Phillip no ha sido fácil. Con dos hijos a los que no sabe cómo educar, su existencia ha estado marcada por la soledad. Oculto en su invernadero, entre experimentos y plantas, ha dejado pasar los años sin saber cómo acercarse a sus hijos. Siendo el más infeliz de los hombres. No obstante, no tiene ni idea de cómo acabar con esa infelicidad. Aunque, tal vez, casarse de nuevo sea un primer paso. Es evidente que sus hijos necesitan una madre… Y él, sin lugar a dudas, necesita una esposa. Pero cuando Eloise Bridgerton aparece en su puerta no tiene claro que esa sea la mujer adecuada. Es más joven de lo que se había imaginado. Es más hermosa de lo que había supuesto. Y, sobre todo, es más charlatana de lo que cualquier hombre normal pudiera considerar aceptable. Con su interminable perorata y su sentido del humor, Eloise no tarda en hacerse con el control de su casa… de sus hijos… ¿y con el de su corazón?

Lo cierto es que para hacer esta reseña he releído esta novela. No sería algo raro, pues releo con frecuencia la serie Bridgerton, si no fuera porque siempre, durante mis relecturas, me saltaba esta novela. El recuerdo que tenía de ella era de una historia descafeinada, sin demasiado interés, cuyos protagonistas me habían dejado un poco indiferente. Y, sin embargo, ahora, tantos años después de haberla leído por primera vez, me encuentro con que me ha entusiasmado esta historia. Tal vez haya sido el modo en que la he enfocado. Quizá, dado que a estas alturas he leído mucho más de lo que leyera por aquel entonces, mi perspectiva de la romántica ha cambiado. Sea como fuere, para mí se ha convertido en una novela extraordinaria.

Eloise, por un lado, es un personaje lleno de fuerza, con las ideas claras y plenamente consciente de cuál es su lugar en el mundo. Pero también es una mujer con temores e inseguridades que no sabe cómo afrontar la vida ahora que su bien calculado futuro se ha venido abajo.

Phillip, por su parte, es un personaje más misterioso, más discreto, que tiende  a guardarse para sí mismo sus impresiones y deseos. También es un hombre con una infancia marcada por la falta de afecto, algo que ha marcado su carácter.

Ambos personajes son, pues, personajes complejos a los que hay que ir descubriendo poco a poco y a los que se les coge cariño a medida que avanza la narración.

El estilo, como siempre marcado por el humor, consigue que resulte una lectura divertida, amena. Las travesuras de los hijos de Phillip enfadan y divierten al mismo tiempo, y sumergen al lector en esa casa, en esa personalidad de dos críos que tratan desesperadamente de llamar la atención de su padre.

Con los hermanos Bridgerton apareciendo en los momentos más inesperados para dar lugar a escenas de una hilaridad surrealista, esta novela es, sin duda, más que recomendable.

Le doy un NOTABLE.

Cita:

“-¿Le han dicho alguna vez que es un poco testaruda?
-Constantemente. Es mi único defecto.
Escuchó cómo Phillip se reía.
-¿El único?
-El único que vale la pena comentar.”

“-Eres magnífica.
-Ya se lo digo a todo el mundo -dijo ella, encogiéndose de hombros- pero, por lo visto, eres el único que me cree.”


viernes, 27 de diciembre de 2013

Bridgerton 4. Seduciendo a Mr. Bridgerton (Julia Quinn)



Sinopsis 


A sus veintiocho años, Penélope se ha resignado ya a convertirse en una solterona destinada a envejecer cuidando a su madre. Durante una década, ha asistido a todas las fiestas de la aristocracia londinense, y siempre ha sido la muchacha mediocre, callada, la que nadie saca a bailar más que por compromiso, la que pasa inadv ertida para todos. También para Colin Bridgerton, hermano de la mejor amiga de Penélope, guapo, audaz, soltero de oro... y su amor platónico desde siempre. Para Colin, Penélope siempre ha estado ahí, simpática, agradable, pero casi invisible. ¿Cómo es posible que todo cambie de repente? Sin saber bien cómo, el menor de los Bridgerton descubre a una mujer inteligente, sensible, audaz... y muy atractiva. Durante años se han conocido casi como hermanos, y de repente se dan cuenta de que no saben nada el uno del otro. Pero no todo lo que descubrirán va a resultar tan placentero...

Reseña 


Seduciendo a Mr. Bridgerton supone la cuarta entrega de la exitosa serie de la familia Bridgerton de Julia Quinn. En ella nos encontramos con Colin, el hermano más encantador de la familia, y Penélope, la jovencita tímida y callada que, entrega a entrega, hemos visto sufriendo en los salones de baile.

Colin es, sencillamente, el hombre perfecto. Inteligente, divertido, extremadamente atractivo, comprensivo y bondadoso. Eso es algo que toda la alta sociedad inglesa sabe. También es algo que la famosa lady Whistledown se ha encargado de recalcar en todos sus artículos. Y es que parece que el encanto de Colin ha logrado seducir también a esta misteriosa mujer. No obstante, lo que nadie parece haber percibido es que, en realidad, esa maravillosa apariencia no es más que fachada. Tras ella se esconde un caballero confundido que desea hallar su lugar en el mundo, pero que no tiene ni la más remota idea de dónde se encuentra ese sitio. Lo único que sabe es que lo que más odia en el mundo es que lo consideren, simplemente, el encantador Colin Bridgerton.

Penélope es una solterona. En realidad, su estado civil no es algo que la sorprendiera. De hecho, desde su primera temporada ha tenido claro que ese era su destino. Condenada a ser la florero del baile y el centro de las burlas de Cressida, la reina de la temporada, ha sabido siempre que jamás se casaría. Sin embargo, tal convicción no se debía sólo a su fracaso social, sino al hecho de que, en toda su vida, sólo había logrado amar a un hombre. Desde que, a los dieciséis años, conoció a Colin Bridgerton, Penélope no ha tenido ojos para ningún otro caballero… Por lo que contraer matrimonio con cualquier otro hombre le parece una deslealtad terrible.

Lo cierto es que Seduciendo a Mr. Bridgerton es una de mis novelas favoritas. Desde que la leí por primera vez, esta novela ha ocupado un lugar privilegiado en mi estantería. Repleta de situaciones hilarantes, con unos diálogos ágiles y divertidos y una historia de amor llena de ternura, es una de esas novelas que recomiendas sin pensar a cualquiera que te pida consejo.

Una de las características que más me gusta de la Quinn de los Bridgerton es el hecho de que, pese a ese sentido del humor que derrocha; pese a su ironía y a las situaciones disparatadas, las historias de amor no pierden fuerza. En este caso, ese rasgo ha sido elevado a su mayor exponente. Y es que en Seduciendo a Mr. Bridgerton, los diálogos absurdos alcanzan una calidad sorprendente, provocando una carcajada tras otra, pero, al mismo tiempo, la historia engancha de tal manera, se cuela de tal manera en el lector, que siente la absoluta necesidad de saber cómo termina, de descubrir si la sufridora y resignada Penélope logra conquistar al caballero más deseado de Londres.

Al mismo tiempo, no resulta difícil comprender a los personajes, identificarse con ellos, sentir como ellos lo harían.

Para mí una novela que sobrepasa, incluso, el SOBRESALIENTE.

CITA:


 “—Yo también te amo —susurró, y apretó los labios sobre los e ella en un intenso beso. Después se apartó un poco para verle la reacción. Penelope lo miró un largo rato en silencio. Finalmente tragó saliva, de modo extraño, convulsivo, y dijo: —No tienes por qué decir eso sólo porque yo lo dije. —Lo sé —contestó él sonriendo. Ella se limitó a mirarlo, el agrandar los ojos el único movimiento de su cara. —Y tú también sabes eso —dijo él dulcemente—. Acabas de decir que me conoces mejor que lo que te conoces tú. Y sabes que yo nunca habría dicho esas palabras si no las dijera en serio.”

jueves, 26 de diciembre de 2013

Bridgerton 3. Te doy mi corazón (Julia Quinn)



Sinopsis

Como en el cuento de Cenicienta, Sophie ve una noche cumplirse su sueño. A espaldas de su madrastra, se viste como una reina y acude al baile de disfraces más importante de Londres. Lo que es más, consigue captar la atención de Benedict Bridgerton, el soltero más atractivo y encantador de la reunión. Sin embargo, pronto vue lve a enfrentarse a su cruda realidad, la de una hija ilegítima, pobre y sin recursos. El destino quiere darle una segunda oportunidad cuando entra a servir en casa de Benedict, aunque él no reconoce en ella a la hermosa joven a la que lleva años buscando. Ella es ahora una simple criada, incapaz de revelarle la verdad. La magia de aquella noche parece perdida para siempre ¿o quizás no?

DE PRINCESA RADIANTE... Sophie vivió una infancia extraña. Todos sabían que era hija del conde de Penwood y, aunque éste nunca la reconoció como tal, cuidó de que no le faltara nada. Todo cambió cuando su padre se casó de nuevo, y la madrastra y sus dos hijas hicieron de la vida de Sophie una pesadilla. Muerto el conde, su testamento las obligaba a cuidar de la niña, pero nunca la consideraron una igual. Y tampoco le permitirían nunca que se atreviera a competir con ellas por las atención de los muy cotizados solteros de la familia Bridgerton, tan atractivos como bien situados. Antes, la echarían a la calle donde, suponían, no tendría jamás una oportunidad de acercarse a ellos. ...

A CRIADA EN CASA DEL PRÍNCIPE ¿Quién era esa mujer extraordinaria? Benedict no puede olvidar aquella belleza enmascarada que le hechizó en un instante, a la que sólo conoce como la Dama Plateada por el color de su vestido y a quien, inconscientemente, le entregó su corazón. Pero ahora, años después, se siente poderosamente atraído por una sencilla criada a la que salva de un asaltante borracho. Ella es la única que le hace revivir la emoción que le produjo la misteriosa enmascarada. Pero también ella parece fuera de su alcance, a causa de las insalvables barreras

Crítica

Te doy mi corazón supone la tercera entrega de la serie de los Hermanos Bridgerton de la popular autora de romántica histórica Julia Quinn. En ella nos encontramos con Benedict, el “artista” de la familia Bridgerton, y Sophie, una joven que decide saltarse las normas para poder hacer realidad sus sueños.

Benedict es un chico Bridgerton. Tal vez esto no diga demasiado para cualquier lectora ajena a la saga, ahora bien, para todas aquellas que, a estas alturas, ya estamos tan familiarizadas con esta alocada prole que casi los consideramos parte de nuestro entorno, supone más que una seña de identidad. Supone una declaración de intenciones. Como todo hombre Bridgerton es atractivo. También es protector. Divertido. Inteligente. Disparatado. Dicharachero. Adora a su madre. Adora a sus hermanos, aún cuando desee matarlos la mayor parte del tiempo. Y es capaz de cualquier cosa por la mujer a la que ama. Asimismo, como buen caballero de esta importante estirpe, no tiene ni la más remota idea de cuál es su lugar en el mundo. Y mucho menos después de encontrarse con aquella misteriosa “dama plateada” a la que, tras la noche más maravillosa de su vida, no volvería a ver jamás…

Sophie es una bastarda. Durante mucho tiempo, las circunstancias de su nacimiento no tuvieron demasiada importancia para ella. Su padre, el conde de Penwood, se encargó de que fuera educada como una dama. Sin embargo, todo cambió el día en que el noble se casó… Y se fue al garete en cuanto exhaló su último suspiro. Y es que, pese a la existencia de un testamento que obliga a la viuda a cuidar de Sophie, esta está poco dispuesta a cumplir semejante deseo. De ese modo, de la noche a la mañana la vida de la joven cambia por completo. Sus privilegios como dama son pisoteados por sus obligaciones como criada. Sólo los recuerdos de una noche, aquella en la que conoció al encantador Benedict Bridgerton, le darán fuerza para seguir adelante… Incluso cuando aquella mujer despiadada lanza sobre ella una falsa acusación de robo.

Lo cierto es que esta novela no terminó de convencerme. Pese a que la historia de esta Cenicienta moderna y su príncipe particular prometía, Julia Quinn no logra transmitirme en esta ocasión los sentimientos y emociones de sus personajes.  No podría explicar por qué, ya que la historia está bien escrita, con el inconfundible estilo Quinn, repleto de ternura, ironía y grandes dosis de humor. Tal vez haya sido a causa del final, para mi poco creíble, o que no se profundiza lo suficiente en la psicología de los personajes. El caso es que al pasar la última página no pude evitar pensar “¿y ahora qué?”.


Aún así, para mí una novela “regular” de Julia Quinn es mejor que las novelas “muy buenas” de muchas otras autoras. Le doy un NOTABLE.

CITA:

"-No podríamos haber vivido en Londres, lo sé, pero no tenemos ninguna necesidad de vivir en Londres. Siempre que pensaba en lo que verdaderamente necesitaba en mi vida, no lo que deseaba sino lo que necesitaba, lo único que aparecía en mi mente eras tú."