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"El conde sintió un dolor punzante en el corazón como nunca había sentido. Si ella moría, él no querría seguir viviendo" Julia, Karen Robards.

domingo, 27 de septiembre de 2015

De amor… y otras catastróficas mentiras




Dice la RAE que el término «mentira» no es más que una «expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa». No recoge, sin embargo, eso que comúnmente llamamos «mentira piadosa». Tal vez a los miembros de la Real Academia les dé miedo meterse en semejante berenjenal. No resulta difícil imaginarse a Arturo Pérez—Reverte enzarzándose en una acalorada discusión con Javier Marías tratando de hacerle ver que no decir la verdad para evitar el dolor no es más que mera cobardía encubierta. Casi se podrían oír, de fondo, las voces de otros expertos en letras apoyando o rechazando tal afirmación. Las mentiras piadosas se han vendido siempre como una muestra de afecto, de preocupación, de amor, incluso. Médicos que mentían «piadosamente» a sus pacientes terminales para evitarles el disgusto de saber que la muerte les rondaba. Madres abnegadas que maquillaban la vida para evitar a sus hijos sufrimientos prematuros. Hijos preocupados por la salud de sus progenitores que creaban una realidad alternativa, mucho más prometedora y justa. No obstante, por muy piadosa que sea, una mentira ha sido, es y será siempre una flagrante falta de honestidad. Es, pues, un arma de doble filo que puede herir mortalmente a aquel al que pille despistado. Y, no obstante, es algo que nos encontramos en todas partes.

La publicidad, el cine o los libros. Nos mienten constantemente y ni siquiera somos conscientes de ello. Y en la mayor parte de las ocasiones, no deseamos serlo. Porque hay farsas que nos gustan, que nos hacen la existencia más sencilla. Resulta mucho más cómodo creer en el destino, el cual me asegura el éxito que merezco sin esfuerzo alguno por mi parte. Es más sencillo creer en el «fueron felices para siempre» que aceptar que «para siempre» no existe.

Y de eso, de los fallidos finales felices, de los cuentos de hadas repletos de fantasmas, de los destinos truncados es de lo que no tratan las novelas románticas o los cuentos. 

Ya de niños, Disney nos habla del Príncipe azul, de las perdices al final del cuento, del trágico y merecido final del antagonista. Página a página, libro a libro, crecemos con la idea de que conocer el amor es como una explosión, un momento trascendental que marcará un antes y un después en nuestra vida. Pero llega un día en el que la realidad te golpea y todas esas mentiras, piadosas o no, que te han hecho creer se agolpan en tu cerebro. 

De repente, conoces al que algún día considerarás el «amor de tu vida» y ni siquiera te das cuenta. Pueden pasar días, semanas, meses o años antes de que te percates de que esa es la persona con la que quieres estar. Los fuegos de artificio son sustituidos, entonces, por simples nervios o inseguridades. Al fin y al cabo, ese destino que va a lograr que, al cruzarse vuestras miradas, sepáis con certeza que sois el uno para el otro, falla más que una escopeta de feria. 

Empieza, entonces, esa relación de supuesta felicidad absoluta que durará toda la vida. Una relación que, en realidad, está repleta de altos y bajos, de tensiones, de alegrías, de frustraciones. Las inolvidables declaraciones de amor que los protagonistas de romántica hacen a sus damas se quedan entre las páginas de un libro. Simple papel mojado. Esa declaración que esperas puede no llegar jamás. Tal vez porque el Príncipe azul es, en el mundo real, mucho más cobarde que en los libros. Quizá porque, simplemente, el protagonista de tu historia ha tenido y perdido ya esa relación trascendental y ha decidido conformarse con la princesa de repuesto.

Princesas. Otro de esos términos en torno al que giran las historias de amor. Si algo sabemos todas las lectoras habituales de novela romántica es que todas, absolutamente todas, las ex novias, ex mujeres o ex amantes de los protagonistas son unas harpías malvadas o unas tontas redomadas. Ninguna protagonista de romántica ha tenido que dudar de su privilegiada posición en la vida del apuesto caballero. Lo habitual es, de hecho, que el individuo en cuestión deje claro, ya en esa trascendental declaración de amor de la que hablamos, que no hay mujer que signifique para él lo que ella. Tal declaración puede aparecer, a veces, aderezada con un cúmulo de adjetivos en grado superlativo que pondrá a la dama por las nubes. Ella siempre será la más hermosa, la más lista, las más buena, la más dulce. 

Y así, con ese convencimiento, te enfrentas al mundo. Con esa misma contundencia te golpea la realidad. Porque la vida real está llena de princesas. Algunas más dulces que tú. Otras más listas. Muchas de ellas más hermosas de lo que tú serás jamás. Y la declaración no llega. El Príncipe azul ni se entera de la inseguridad que te genera el saber que esa declaración que tú deseas se la ha hecho a otra.

 Funambulista. Toda novela romántica debería incluir al menos esa metafórica figura. Porque, a menudo, eso del amor te proporciona la misma seguridad que caminar por una cuerda mal atada a cientos de metros de altura. 

Y, finalmente, el final feliz, la más fragrante mentira que la literatura ha hecho jamás al mundo. Los protagonistas se aman para siempre. Sin rutinas. Sin miedos. Sin altibajos. Nadie habla de la nostalgia que produce el recuerdo de los primeros días, de aquel nerviosismo suyo que alimentaba tu propia seguridad. Nadie menciona la incertidumbre de no saber qué vendrá después ni esas discusiones que te hacen pensar que ha llegado el final. En ninguna novela te cuentan que, en realidad, la felicidad absoluta no existe y que a todo lo que puedes aspirar, a lo que debes aspirar de hecho, es a recopilar momentos. Momentos dulces, momentos de risas, de complicidad. Pero también esos instantes tristes que se tornan un poco más llevaderos por tenerlo a tu lado. 

En ninguna novela la protagonista parece darse cuenta de que debe disfrutar de cada uno de esos instantes porque el final, feliz o no, puede llegar mucho antes de lo que espera.

"Si un día la vida te arranca de mi lado, si murieras lejos de mí; no me importaría si me amas, yo también me moriría."  Edith Piaf



sábado, 30 de mayo de 2015

Ya no sé escribir finales felices

No hace mucho tiempo cuando, nada más llegar de trabajar, me sentaba ante el ordenador y escribía durante horas, las palabras escapaban de entre mis dedos con sorprendente fluidez.

Por aquel entonces, las historias parecían escribirse solas. Mis personajes cobraban vida y, casi sin mi ayuda, ellos mismos contaban sus aventuras. Sin estructuras ni planificación de ningún tipo. Sólo algunos poss—it, en los que había anotado aquello que ellos me habían susurrado en los momentos más inoportunos, me servían como guía. Así, uno tras otro, aquellas narraciones de dudosa calidad comenzaron a llenar el disco duro de mi ordenador. Relatos, cuentos o ambiciosas novelas. Daba igual el género. No importaba que apenas hubiera relación entre ellas. Sólo una cosa debía ser común a todo aquello que brotaba de entre las desgastadas teclas. Todas y cada una de aquellas narraciones debía contener una historia de amor con final feliz. Aquella era, para mí, una condición indispensable. Al fin y al cabo, cuando uno escapa hacia los mundos de ficción suele hacerlo buscando esa felicidad que no logra encontrar en la realidad.

No obstante, el problema de la creatividad como evasión es que desaparece cuando el mundo real se vuelve un lugar acogedor. Así, un día cualquiera, de un mes cualquiera, dejé de oír las voces de mis personajes y comencé a escuchar aquello que me rodeaba.

De repente, la realidad me hacía mucho más feliz que la ficción. Irónicamente, esa realidad que prometía una felicidad semejante a la de las novelas románticas comenzó a volverme escéptica. Los contundentes finales felices de los cuentos me parecieron entonces inalcanzables. La harmonía de los protagonistas, quimérica.

Descubrí, de repente, que la realidad está repleta de altos y bajos, que los momentos de alegría se entrelazan con la incertidumbre con más facilidad de la que parece posible. Me di cuenta de que el amor no lo puede todo y de que, a veces, los «te quiero» llegan demasiado tarde. Advertí que, a menudo, el amor supuestamente correspondido duele más que aquel para el cual no hay esperanza. Y que «para siempre» parece muy poco tiempo cuando estás con la persona adecuada.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Bridgerton 6. El corazón de una Bridgerton (Julia Quinn)




Sinopsis 

El día que conoció a Francesca Bridgerton, Michael probó por primera vez el dulce sabor del amor y el amargo gusto de la desesperación. Porque ella era la única de las muchas mujeres que había conocido que le inspiraba auténtica pasión, pero era también la mujer de su primo John, al que quería más que a un hermano. El destino interviene y John muere de forma repentina. Su desaparición proporciona a Michael riqueza y posición... pero lo único que siempre envidió de él sigue estando fuera de su alcance, tras la infranqueable barrera del remordimiento. Francesca no entiende por qué el mejor amigo de John y en quien ella misma siempre ha buscado apoyo, no está a su lado para consolarla. Algo en su interior le dice que debe dar un pequeño paso, apenas un gesto, para que el secreto de Michael salga por fin a la luz. Pero esa misma voz le dice también que cuando lo haga su propia vida cambiará para siempre.

Reseña 


El corazón de una Bridgerton supone la sexta entrega de la exitosa serie Bridgerton de Julia Quinn. En ella nos encontramos a Francesca, a la que podemos considerar la más misteriosa de las hermanas Bridgerton pues en ninguna de las anteriores entregas hemos llegado a conocerla realmente, y a Michael, el mejor amigo del esposo de Francesca.

Francesca Bridgerton es una mujer feliz. Casada con John, conde de Kilmartin, y profundamente enamorada de él, disfruta de la apacible vida que cualquier dama pueda desear. Hasta que el destino decide jugarle una mala pasada. Pese a su juventud y fortaleza, John muere repentinamente y el mundo de Francesca se viene abajo. Contribuye a su terrible tristeza, además, que Michael, el primo de John y su mejor amigo, se niegue a consolarla. Cierto que él, como buen caballero, la apoya desde la distancia, pero Francesca no puede evitar notar que, tras la muerte de su primo, Michael se ha alejado bruscamente de ella. Algo que termina de confirmar cuando el susodicho decide abandonarlo todo e irse a la India, donde permanecerá durante cuatro largos años. Y en ese tiempo, Francesca tendrá tiempo de reflexionar, de tratar de superar la muerte de su esposo e, incluso, de descubrir que siente unos terribles deseos de ser madre. Y, para ello, no le queda otro remedio que casarse de nuevo.

Michael sabe que no es un buen hombre. Descarado y libertino, ha seducido a más mujeres de las que puede recordar. No obstante, no es eso lo que lo convierte en el peor de los hombres. En absoluto. Lo que hace que sea poco más que una alimaña es el motivo por el que se ha convertido en un calavera. Y es que Michael está perdidamente enamorado de una mujer a la que no puede tener. Una dama a la que ama desde el mismo instante en que la vio por primera vez… Cuando se disponía a anunciar su compromiso con el conde de Kilmartin. Esa es la razón por la que debía hacerse pasar por un despreocupado libertino. Para que ni ella ni John sospecharan, siquiera, de sus sentimientos. Pero cuando su primo muere y Francesca se ve sumida en la desesperación, Michael no puede hacer otra cosa que alejarse. Porque, por mucho que las circunstancias hayan cambiado, ella sigue siendo una mujer prohibida.

Hablar de El corazón de una Bridgerton, es hablar de la que, tal vez, sea la novela más conmovedora de esta serie. Acostumbrados como estamos al humor de Julia Quinn, a sus escenas hilarantes que, poco a poco, llevan a los protagonistas a ese final feliz tan deseado, encontrarnos con la historia de una tragedia es algo completamente nuevo.

 Lo cierto es que lo primero que pensé la primera vez que leí esta historia es que la autora podía haber recurrido al argumento fácil, al previsible. La protagonista podía haberse casado por obligación, por amistad, por compromiso. Pero no por amor. En el momento en que Francesca Bridgerton se declara profundamente enamorada de su esposo, Julia Quinn está metida en un lío. Porque por poco que conozcamos al tipo en cuestión, por poco que dure el matrimonio, SE AMAN. Y eso, en romántica, es sagrado.

Así, te encuentras con una joven viuda que amaba a su esposo. Y te encuentras con el encantador y divertido primo del esposo en cuestión que ama, con toda su alma, a la viuda. Y el lector se tira de los pelos. Porque la depresión de Francesca es totalmente comprensible. Porque la huida de Michael resulta casi hasta lógica. Y, sobre todo, porque los sentimientos de culpabilidad de ambos cuando la imagen de John comienza a difuminarse y lo que ellos sienten empieza a ganar fuerza resultan completamente comprensibles. Pero el mayor problema de todos es que Julia Quinn tiene que convencernos. Convencernos de que es posible amar a otro cuando se estuvo ya enamorada. Disiparnos las dudas que surgen en torno a en qué momento surgió ese enamoramiento. Convencernos de que los sentimientos de Francesca hacia John eran reales, tal y como lo son hacia Michael. O viceversa. Y nos convence. Porque, en esta novela, nos encontramos la pluma más magistral de Quinn. La historia mejor hilada. Los sentimientos más profundamente definidos. La historia de Francesca es la que hace “sentir” al lector. La que hace que, esta vez, las carcajadas se produzcan entre lágrimas.

El humor, por supuesto, está presente. Pero, esta vez, no en escenas hilarantes que puedan restar fuerza a la historia sentimental. En El corazón de una Bridgerton el humor tiene nombre propio: Michael Stirling. Con su sonrisa descarada, sus comentarios subidos de tono y el modo en que le toma el pelo a la protagonista, es Michael, y no otro, el que aporta la nota cómica a la novela.

 Una novela que, al menos a mí, me ha parecido maravillosa. Y reconozco que Michael Stirling me ha robado el corazón.

Para mí merece un SOBRESALIENTE.

Cita: 


“—Ay, Dios, Francesca —dijo él, con la voz interrumpida por una risa burlona—. Vamos, esa sí es una buena pregunta. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? —repitió, cambiando el tono cada vez, como si quisiera probarla, como si se la dedicara a diferentes personas—. ¿Por qué? —repitió otra vez, girándose a mirarla—. Porque te quiero, maldita sea. Porque siempre te he amado. Porque te amaba cuando estabas con John, te amaba cuando yo estaba en la India, y aunque Dios sabe que no te merezco, te amo de todos modos.”

sábado, 28 de diciembre de 2013

Bridgerton 5. A sir Phillip, con amor. (Julia Quinn)




Sinopsis

¿Es posible enamorarse de alguien a quien no has visto nunca? Eloise, la pequeña de la familia Bridgerton, está a punto de descubrirlo. Hasta que se casó Penélope, su íntima amiga, no había sentido sobre sus delicados hombros el peso de la soltería. Pero ahora, un impulso inexplicable la empuja a cometer una locura, dejar Londres y presentarse en casa de un hombre al que sólo conoce por carta... y que quiere casarse con ella. Claro que cuando conoce a Sir Phillip las ilusiones se vienen abajo como un castillo de naipes: su príncipe azul resulta algo rudo, serio... y además tiene dos hijos que son auténticos diablos. Pero Eloise ha detectado  también una pasión latente bajo la piel, que no está dispuesta a dejar escapar, con un poco de ayuda de su extraordinaria familia.Julia Quinn retoma algunos personajes de su famosa saga centrada en la familia Bridgerton en una nueva novela llena de humor y romance.

Reseña

A sir Phillip, con amor, supone la quinta entrega de la serie Bridgerton de Julia Quinn. En ella nos encontramos a Eloise, a quien habíamos dejado deprimida y un tanto celosa en el libro anterior, y a sir Phillip, un caballero cuyo interés por las plantas lo han llevado a descuidar a sus hijos.

Eloise Bridgerton es una mujer inteligente. Tan inteligente que siempre se ha negado a casarse por obligación. Así pues, son varios los pretendientes a los que ha rechazado y varias las temporadas de las que, pese a su popularidad, ha salido soltera. Durante mucho tiempo, el hecho de convertirse en una solterona no le importó. Junto a su amiga Penélope, se instalaría cómodamente en una casita y sería feliz con sus libros y sus charlas. Pero, entonces, Penélope se casó y Eloise no pudo evitar sentir que, en cierto modo, la había traicionado. Por eso, decepcionada y, en parte, desesperada, acepta la invitación del viudo de su prima para visitarlo en el campo. El caballero, con el que llevaba tiempo carteándose, solicita su presencia para que traten de descubrir si un matrimonio entre ambos podría ser satisfactorio. Quizá haya llegado el momento de renunciar a los sueños románticos y a las aspiraciones de independencia para asegurarse un futuro en compañía. Y es que la soledad la asusta sobremanera.

Desde que enviudó, la vida de Sir Phillip no ha sido fácil. Con dos hijos a los que no sabe cómo educar, su existencia ha estado marcada por la soledad. Oculto en su invernadero, entre experimentos y plantas, ha dejado pasar los años sin saber cómo acercarse a sus hijos. Siendo el más infeliz de los hombres. No obstante, no tiene ni idea de cómo acabar con esa infelicidad. Aunque, tal vez, casarse de nuevo sea un primer paso. Es evidente que sus hijos necesitan una madre… Y él, sin lugar a dudas, necesita una esposa. Pero cuando Eloise Bridgerton aparece en su puerta no tiene claro que esa sea la mujer adecuada. Es más joven de lo que se había imaginado. Es más hermosa de lo que había supuesto. Y, sobre todo, es más charlatana de lo que cualquier hombre normal pudiera considerar aceptable. Con su interminable perorata y su sentido del humor, Eloise no tarda en hacerse con el control de su casa… de sus hijos… ¿y con el de su corazón?

Lo cierto es que para hacer esta reseña he releído esta novela. No sería algo raro, pues releo con frecuencia la serie Bridgerton, si no fuera porque siempre, durante mis relecturas, me saltaba esta novela. El recuerdo que tenía de ella era de una historia descafeinada, sin demasiado interés, cuyos protagonistas me habían dejado un poco indiferente. Y, sin embargo, ahora, tantos años después de haberla leído por primera vez, me encuentro con que me ha entusiasmado esta historia. Tal vez haya sido el modo en que la he enfocado. Quizá, dado que a estas alturas he leído mucho más de lo que leyera por aquel entonces, mi perspectiva de la romántica ha cambiado. Sea como fuere, para mí se ha convertido en una novela extraordinaria.

Eloise, por un lado, es un personaje lleno de fuerza, con las ideas claras y plenamente consciente de cuál es su lugar en el mundo. Pero también es una mujer con temores e inseguridades que no sabe cómo afrontar la vida ahora que su bien calculado futuro se ha venido abajo.

Phillip, por su parte, es un personaje más misterioso, más discreto, que tiende  a guardarse para sí mismo sus impresiones y deseos. También es un hombre con una infancia marcada por la falta de afecto, algo que ha marcado su carácter.

Ambos personajes son, pues, personajes complejos a los que hay que ir descubriendo poco a poco y a los que se les coge cariño a medida que avanza la narración.

El estilo, como siempre marcado por el humor, consigue que resulte una lectura divertida, amena. Las travesuras de los hijos de Phillip enfadan y divierten al mismo tiempo, y sumergen al lector en esa casa, en esa personalidad de dos críos que tratan desesperadamente de llamar la atención de su padre.

Con los hermanos Bridgerton apareciendo en los momentos más inesperados para dar lugar a escenas de una hilaridad surrealista, esta novela es, sin duda, más que recomendable.

Le doy un NOTABLE.

Cita:

“-¿Le han dicho alguna vez que es un poco testaruda?
-Constantemente. Es mi único defecto.
Escuchó cómo Phillip se reía.
-¿El único?
-El único que vale la pena comentar.”

“-Eres magnífica.
-Ya se lo digo a todo el mundo -dijo ella, encogiéndose de hombros- pero, por lo visto, eres el único que me cree.”


viernes, 27 de diciembre de 2013

Bridgerton 4. Seduciendo a Mr. Bridgerton (Julia Quinn)



Sinopsis 


A sus veintiocho años, Penélope se ha resignado ya a convertirse en una solterona destinada a envejecer cuidando a su madre. Durante una década, ha asistido a todas las fiestas de la aristocracia londinense, y siempre ha sido la muchacha mediocre, callada, la que nadie saca a bailar más que por compromiso, la que pasa inadv ertida para todos. También para Colin Bridgerton, hermano de la mejor amiga de Penélope, guapo, audaz, soltero de oro... y su amor platónico desde siempre. Para Colin, Penélope siempre ha estado ahí, simpática, agradable, pero casi invisible. ¿Cómo es posible que todo cambie de repente? Sin saber bien cómo, el menor de los Bridgerton descubre a una mujer inteligente, sensible, audaz... y muy atractiva. Durante años se han conocido casi como hermanos, y de repente se dan cuenta de que no saben nada el uno del otro. Pero no todo lo que descubrirán va a resultar tan placentero...

Reseña 


Seduciendo a Mr. Bridgerton supone la cuarta entrega de la exitosa serie de la familia Bridgerton de Julia Quinn. En ella nos encontramos con Colin, el hermano más encantador de la familia, y Penélope, la jovencita tímida y callada que, entrega a entrega, hemos visto sufriendo en los salones de baile.

Colin es, sencillamente, el hombre perfecto. Inteligente, divertido, extremadamente atractivo, comprensivo y bondadoso. Eso es algo que toda la alta sociedad inglesa sabe. También es algo que la famosa lady Whistledown se ha encargado de recalcar en todos sus artículos. Y es que parece que el encanto de Colin ha logrado seducir también a esta misteriosa mujer. No obstante, lo que nadie parece haber percibido es que, en realidad, esa maravillosa apariencia no es más que fachada. Tras ella se esconde un caballero confundido que desea hallar su lugar en el mundo, pero que no tiene ni la más remota idea de dónde se encuentra ese sitio. Lo único que sabe es que lo que más odia en el mundo es que lo consideren, simplemente, el encantador Colin Bridgerton.

Penélope es una solterona. En realidad, su estado civil no es algo que la sorprendiera. De hecho, desde su primera temporada ha tenido claro que ese era su destino. Condenada a ser la florero del baile y el centro de las burlas de Cressida, la reina de la temporada, ha sabido siempre que jamás se casaría. Sin embargo, tal convicción no se debía sólo a su fracaso social, sino al hecho de que, en toda su vida, sólo había logrado amar a un hombre. Desde que, a los dieciséis años, conoció a Colin Bridgerton, Penélope no ha tenido ojos para ningún otro caballero… Por lo que contraer matrimonio con cualquier otro hombre le parece una deslealtad terrible.

Lo cierto es que Seduciendo a Mr. Bridgerton es una de mis novelas favoritas. Desde que la leí por primera vez, esta novela ha ocupado un lugar privilegiado en mi estantería. Repleta de situaciones hilarantes, con unos diálogos ágiles y divertidos y una historia de amor llena de ternura, es una de esas novelas que recomiendas sin pensar a cualquiera que te pida consejo.

Una de las características que más me gusta de la Quinn de los Bridgerton es el hecho de que, pese a ese sentido del humor que derrocha; pese a su ironía y a las situaciones disparatadas, las historias de amor no pierden fuerza. En este caso, ese rasgo ha sido elevado a su mayor exponente. Y es que en Seduciendo a Mr. Bridgerton, los diálogos absurdos alcanzan una calidad sorprendente, provocando una carcajada tras otra, pero, al mismo tiempo, la historia engancha de tal manera, se cuela de tal manera en el lector, que siente la absoluta necesidad de saber cómo termina, de descubrir si la sufridora y resignada Penélope logra conquistar al caballero más deseado de Londres.

Al mismo tiempo, no resulta difícil comprender a los personajes, identificarse con ellos, sentir como ellos lo harían.

Para mí una novela que sobrepasa, incluso, el SOBRESALIENTE.

CITA:


 “—Yo también te amo —susurró, y apretó los labios sobre los e ella en un intenso beso. Después se apartó un poco para verle la reacción. Penelope lo miró un largo rato en silencio. Finalmente tragó saliva, de modo extraño, convulsivo, y dijo: —No tienes por qué decir eso sólo porque yo lo dije. —Lo sé —contestó él sonriendo. Ella se limitó a mirarlo, el agrandar los ojos el único movimiento de su cara. —Y tú también sabes eso —dijo él dulcemente—. Acabas de decir que me conoces mejor que lo que te conoces tú. Y sabes que yo nunca habría dicho esas palabras si no las dijera en serio.”

jueves, 26 de diciembre de 2013

Bridgerton 3. Te doy mi corazón (Julia Quinn)



Sinopsis

Como en el cuento de Cenicienta, Sophie ve una noche cumplirse su sueño. A espaldas de su madrastra, se viste como una reina y acude al baile de disfraces más importante de Londres. Lo que es más, consigue captar la atención de Benedict Bridgerton, el soltero más atractivo y encantador de la reunión. Sin embargo, pronto vue lve a enfrentarse a su cruda realidad, la de una hija ilegítima, pobre y sin recursos. El destino quiere darle una segunda oportunidad cuando entra a servir en casa de Benedict, aunque él no reconoce en ella a la hermosa joven a la que lleva años buscando. Ella es ahora una simple criada, incapaz de revelarle la verdad. La magia de aquella noche parece perdida para siempre ¿o quizás no?

DE PRINCESA RADIANTE... Sophie vivió una infancia extraña. Todos sabían que era hija del conde de Penwood y, aunque éste nunca la reconoció como tal, cuidó de que no le faltara nada. Todo cambió cuando su padre se casó de nuevo, y la madrastra y sus dos hijas hicieron de la vida de Sophie una pesadilla. Muerto el conde, su testamento las obligaba a cuidar de la niña, pero nunca la consideraron una igual. Y tampoco le permitirían nunca que se atreviera a competir con ellas por las atención de los muy cotizados solteros de la familia Bridgerton, tan atractivos como bien situados. Antes, la echarían a la calle donde, suponían, no tendría jamás una oportunidad de acercarse a ellos. ...

A CRIADA EN CASA DEL PRÍNCIPE ¿Quién era esa mujer extraordinaria? Benedict no puede olvidar aquella belleza enmascarada que le hechizó en un instante, a la que sólo conoce como la Dama Plateada por el color de su vestido y a quien, inconscientemente, le entregó su corazón. Pero ahora, años después, se siente poderosamente atraído por una sencilla criada a la que salva de un asaltante borracho. Ella es la única que le hace revivir la emoción que le produjo la misteriosa enmascarada. Pero también ella parece fuera de su alcance, a causa de las insalvables barreras

Crítica

Te doy mi corazón supone la tercera entrega de la serie de los Hermanos Bridgerton de la popular autora de romántica histórica Julia Quinn. En ella nos encontramos con Benedict, el “artista” de la familia Bridgerton, y Sophie, una joven que decide saltarse las normas para poder hacer realidad sus sueños.

Benedict es un chico Bridgerton. Tal vez esto no diga demasiado para cualquier lectora ajena a la saga, ahora bien, para todas aquellas que, a estas alturas, ya estamos tan familiarizadas con esta alocada prole que casi los consideramos parte de nuestro entorno, supone más que una seña de identidad. Supone una declaración de intenciones. Como todo hombre Bridgerton es atractivo. También es protector. Divertido. Inteligente. Disparatado. Dicharachero. Adora a su madre. Adora a sus hermanos, aún cuando desee matarlos la mayor parte del tiempo. Y es capaz de cualquier cosa por la mujer a la que ama. Asimismo, como buen caballero de esta importante estirpe, no tiene ni la más remota idea de cuál es su lugar en el mundo. Y mucho menos después de encontrarse con aquella misteriosa “dama plateada” a la que, tras la noche más maravillosa de su vida, no volvería a ver jamás…

Sophie es una bastarda. Durante mucho tiempo, las circunstancias de su nacimiento no tuvieron demasiada importancia para ella. Su padre, el conde de Penwood, se encargó de que fuera educada como una dama. Sin embargo, todo cambió el día en que el noble se casó… Y se fue al garete en cuanto exhaló su último suspiro. Y es que, pese a la existencia de un testamento que obliga a la viuda a cuidar de Sophie, esta está poco dispuesta a cumplir semejante deseo. De ese modo, de la noche a la mañana la vida de la joven cambia por completo. Sus privilegios como dama son pisoteados por sus obligaciones como criada. Sólo los recuerdos de una noche, aquella en la que conoció al encantador Benedict Bridgerton, le darán fuerza para seguir adelante… Incluso cuando aquella mujer despiadada lanza sobre ella una falsa acusación de robo.

Lo cierto es que esta novela no terminó de convencerme. Pese a que la historia de esta Cenicienta moderna y su príncipe particular prometía, Julia Quinn no logra transmitirme en esta ocasión los sentimientos y emociones de sus personajes.  No podría explicar por qué, ya que la historia está bien escrita, con el inconfundible estilo Quinn, repleto de ternura, ironía y grandes dosis de humor. Tal vez haya sido a causa del final, para mi poco creíble, o que no se profundiza lo suficiente en la psicología de los personajes. El caso es que al pasar la última página no pude evitar pensar “¿y ahora qué?”.


Aún así, para mí una novela “regular” de Julia Quinn es mejor que las novelas “muy buenas” de muchas otras autoras. Le doy un NOTABLE.

CITA:

"-No podríamos haber vivido en Londres, lo sé, pero no tenemos ninguna necesidad de vivir en Londres. Siempre que pensaba en lo que verdaderamente necesitaba en mi vida, no lo que deseaba sino lo que necesitaba, lo único que aparecía en mi mente eras tú."

martes, 24 de diciembre de 2013

Bridgerton 2. El vizconde que me amó (Julia Quinn)



Sinopsis

Los cotilleos de lady Whistledown no fallan nunca: una vez más, Anthony Bridgerton es el soltero más codiciado de la temporada en la alta sociedad victoriana. Pero este año, el atractivo vizconde, amante de la diversión y enemigo del compromiso, sorprende a todos y decide buscar esposa y sentar cabeza. La joya más preciada, la joven y hermosa Edwina Sheffield, es su elección natural. Pero para conseguirla ha de obtener antes la aprobación de la hermana mayor de la muchacha, Kate. Anthony comprobará que convencer a esa mujer arrogante y decidida de que ha dejado de ser un vividor no es tarea fácil. Como tampoco lo es quitársela de la cabeza cuando llega la noche.

ESTABA DECIDIDA A PROTEGER EL CORAZÓN DE SU HERMANA... Kate siempre supo que el éxito en sociedad no era para ella: pensaba que era demasiado alta, algo mayor para el matrimonio a sus veintiún años, y no especialmente bella. Por eso se dedica en cuerpo y alma a proteger a su adorable hermana pequeña de todos los vividores sin escrúpulos que la rondan en bailes y reuniones, atraídos por su belleza. Kate se siente más que capaz de mantener a raya a solteros de dudosa fama como el vizconde Anthony Bridgerton... aunque pronto descubrirá que del enfrentamiento a la pasión hay un paso muy pequeño.

¿PERO QUIÉN PROTEGERÍA EL SUYO PROPIO? Anthony Bridgerton tenía clara una cosa en su vida: que no viviría más años que los que vivió su padre, muerto antes de los cuarenta. Por eso ha decidido vivir su juventud intensamente, sin comprometerse a un amor que quedaría bruscamente interrumpido. Sin embargo, llega un momento en que decide casarse para dejar un heredero. Pero encuentra un formidable obstáculo, la persistente hermana de la novia elegida, que se atreve a desafiarle continuamente. Poco a poco, Anthony descubre en aquella mujer un rival digno de él mismo, capaz de hacerle replantearse muchas cosas... y un ser excepcional del que le va ser muy difícil no acabar enamorado.

Crítica

El vizconde que me amó supone la segunda entrega de la exitosa serie Bridgerton de Julia Quinn. En ella nos encontramos con Anthony, hermano mayor y cabeza de familia, y Kate, una solterona de lengua viperina e increíble agilidad mental.

Anthony sabe que ha llegado el momento de buscar esposa. Es su obligación como vizconde casarse y procrear un heredero. No obstante, también es plenamente consciente de que no debe, bajo ningún concepto, contraer matrimonio con una mujer de la que pueda llegar a enamorarse. Y es que,  después de que su padre muriera joven debido a la picadura de una abeja, Anthony piensa que él correrá la misma suerte. Porque lo que ha sentido siempre por su progenitor es mucho más que admiración. Es idolatría. Y es impensable, por tanto, que él, un hombre común y corriente, pueda vivir durante más tiempo que ese ser perfecto que era su padre. Por eso elige a la hermosa Edwina Sheffield. Porque ella, pese a su deslumbrante belleza, no lo atrae, no lo fascina, no lo contraría ni lo seduce… Como sí hace su insoportable hermanastra.

Kate Sheffield hace tiempo que ha aceptado que es una solterona. Con nulas aspiraciones matrimoniales, su único cometido en los bailes de la temporada es cuidar de su hermana Edwina, a la que adora. Tras erigirse como su más leal y firme protectora, Kate no permitirá que ningún calavera cazafortunas se acerque a la dulce dama. Mucho menos el vizconde de Bridgerton quien, pese a su inmensa fortuna, tiene fama de irreformable libertino. Es por eso por lo que le advierte al susodicho caballero que sus intentos de seducir a su hermana jamás darán fruto. Es por eso por lo que se encara con él. Será por eso, de hecho, por lo que declare una batalla abierta contra el noble. Y como en el amor y en la guerra todo vale, ambos harán lo posible por salirse con la suya… Aun cuando, en algún momento, el objetivo de semejante batalla cambie por completo.

En El vizconde que me amó nos encontramos de nuevo con la entrañable familia Bridgerton, que nos robaba ya el corazón en la primera entrega de la serie. Los personajes van ganando fuerza, tanto los principales como los secundarios, ya que los vamos conociendo más profundamente. Los sueños, temores y deseos de los protagonistas se nos desvelan, mientras que aquellos sentimientos que atañen a los demás personajes se nos van insinuando. Poco a poco, la información que tenemos de cada uno de ellos aumenta, y cualquiera de los hermanos Bridgerton empieza a perfilarse ya como un ser cercano, tan cercano que podemos imaginarlos perfectamente como parte de nuestra propia familia.

Con el inconfundible estilo de la autora, y esa ironía y humor que caracteriza sus obras, la risa y la complicidad  están aseguradas.


Para mí una novela de SOBRESALIENTE


CITA:

"-Kate -dijo él como respuesta.
-Sólo quería decir gracias -dijo ella-. Por ayudarme esta noche. Yo... -se aclaró la garganta-. Habría sido mucho más difícil sin ti.
-No he hecho nada -dijo con aspereza.
-No, lo has hecho todo.
Y entonces, antes de que sintiera la tentación de quedarse, se apresuró por el pasillo y luego continuó por la escalera."

lunes, 23 de diciembre de 2013

Bridgerton 1. El duque y yo (Julia Quinn)



Sinopsis

Todos parecían divertirse en aquel baile que reunía a lo más selecto de la sociedad londinense. Todos, excepto ellos dos. Daphne, una hermosa joven agobiada por su madre, y Simon, el huraño nuevo duque de Hastings, tenían el mismo problema: la continua presión para que encontraran pareja. Al conocerse, se les ocurrió el plan perfecto: fingir un compromiso que los liberara de más agobios. Pero no sería sencillo, ya que el hermano de Daphne, amigo de Simon, no es fácil de engañar, ni tampoco lo son las avezadas damas de la alta sociedad. Aunque lo que complicará de verdad las cosas será la aparición de un elemento que no estaba previsto en este juego a dos bandas: el amor. 

Desde que fue presentada en sociedad, Daphne no tiene un momento de respiro. La culpa es de su madre, a la que adora, pero que está obsesionada con encontrarle un marido cuanto antes. Lo peor del caso es que los hombres razonablemente deseables no están interesados, y los que sí lo están son unos incansables pesados de los que tiene que librarse... incluso a golpes. Por eso acepta encantada la idea del duque de Hastings de fingir un noviazgo que ahuyente a los pretendientes. Aunque quizá también tenga algo que ver el hecho de que el joven duque comienza a resultarle cada vez más seductor. 

Marcado por una infancia llena de soledad y resentimiento, Simon Basset, el nuevo duque de Hastings, no quiere saber nada de la vida social de Londres ni, desde luego, de los intentos de las elegantes damas de “cazarlo” como marido para sus hijas. Cuando conoce a Daphne, cree haber encontrado el plan perfecto: un compromiso ficticio que mantenga alejadas a las pretendientes que lo agobian. Y cuando la atracción fingida comienza a convertirse en algo demasiado real, Simon deberá enfrentarse a los fantasmas del pasado que le impiden disfrutar la felicidad que el destino pone al alcance de su mano. 

Crítica

El duque y yo supone la primera entrega de la serie Familia Bridgerton, de Julia Quinn. En ella nos encontramos con Daphne, la mayor de las hermanas de la familia; y Simon, nuevo duque de Hastings.

Daphne es plenamente consciente de que debe casarse. Sin embargo, eso no quiere decir que esté dispuesta a atarse a cualquiera. Aunque no lo pregone a los cuatro vientos, desea algo más que un matrimonio de conveniencia. Desea una relación como la que tenían sus padres. Y es que para alguien que se ha criado en una familia numerosa, rodeada de cariño y con el ejemplo de unos padres que se amaron más que a nada, conformarse con uno de esos compromisos insulsos y sin sentido en los que cada uno de los miembros busca el amor lejos del lecho conyugal, no es ni siquiera una opción. Por eso ha rechazado a varios pretendientes. Por eso es ya una profesional de la evasión… Hasta que en una de esas acciones evasivas se tropieza con el esquivo, misterioso y poco recomendable Simon Basset, duque de Hastings.

Simon jamás deseó regresar a Inglaterra ni tomar posesión de su título. Marcado por una traumática infancia, convertirse en duque nunca ha sido su objetivo. Sin embargo, cuando su padre muere se ve obligado a regresar y convertirse en aquello que desprecia. Con los fantasmas del pasado acechando en cada esquina y las damas casaderas de Londres dispuestas a cualquier cosa por atraparlo, su vida se convertirá en una carrera de obstáculos. Y es que, pese a no haber tenido más remedio que heredar el título de su progenitor, eso es en todo lo que está dispuesto a ceder. Heredará el título… Y este morirá con él. Y es que Simon tiene la firme determinación de no casarse jamás. Ni procrear heredero alguno. Hasta que aparece Daphne con su sonrisa contagiosa y su sentido del humor. Daphne, la hermana de su mejor amigo. Una mujer totalmente prohibida. Una joven a la que desea más que a ninguna otra cosa en el mundo. Pero él es un hombre fuerte y logrará resistirse a la tentación… O eso cree.

Hace años que leí esta novela por primera vez. En aquella época, mis inicios como lectora de romántica, todavía tenía la capacidad de entusiasmarme fácilmente. No era necesario que una novela fuera excesivamente buena, o emotiva, o sensual, para que me fascinara. Por aquel entonces, El duque y yo se convirtió en una de mis novelas de referencia. Simon Basset me fascinó en la primera página. Daphne se ganó mi simpatía en cuanto abrió la boca. Colin Bridgerton, protagonista de la cuarta entrega de la serie, me robó el corazón en cuanto apareció en escena. Y los Bridgerton, en general, se convirtieron casi en miembros de mi propia familia.

A lo largo de este tiempo he releído la novela muchas veces. Me he encontrado con sus protagonistas a menudo y he rememorado sus aventuras con frecuencia. Y pese al tiempo transcurrido, pese a que ese entusiasmo inicial por la romántica ha decaído notablemente, los Bridgerton siguen ocupando un estante privilegiado en mi estantería, guiñándome un ojo desde la repisa y recordándome por qué soy una fan incondicional de la romántica. Esta serie, junto a algunas otras joyas, son las que mantienen mi esperanza, las que hacen que todavía me acerque a los estantes de romántica de la Casa del libro por muchos Grey y similares que invadan las estanterías.


Para mí, una novela de SOBRESALIENTE. 

«—¿Qué te pasa, Simon? —le preguntó. Tenía una cara que nunca había visto, con los ojos llenos de rabia, angustia y desesperación—. ¡Te va a matar! Os reuniréis en algún campo perdido y te matará. Y te comportas como si quisieras que lo hiciera.
—N-no q-q-quiero m-morir —dijo, demasiado cansado para preocuparse por el tartamudeo—. P-pero no puedo casarme contigo.
Las manos de Daphne le resbalaron por los brazos y ella se alejó. La mirada de dolor y rechazo en sus ojos era casi insoportable. Estaba tan abatida, envuelta en el abrigo de su hermano, con ramas de zarza colgadas del pelo. Cuando abrió la boca para hablar, parecía que las palabras le salían directamente del alma.

—Siempre he sabido que no era la mujer por la que los hombres suspiraban, pero nunca pensé que alguien prefiriera morir antes que casarse conmigo.»

domingo, 22 de diciembre de 2013

Especial Hermanos Bridgerton.



Mencionar a Julia Quinn, una de las autoras más conocidas del panorama de la romántica histórica, supone hablar de ironía, humor y diálogos chispeantes; pero, sobre todo, supone hacer referencia a una extravagante familia que irrumpió hace ya algunos años en el panorama literario y que, todavía a día de hoy, sigue cautivando a la mayor parte de las lectoras del género: los Bridgerton.
Pese a ser autora de más de una veintena de novelas, la familia Bridgerton ha sido, sin duda, la clave de su creación literaria. Es por eso que, a lo largo de esta semana, en Astral Romances publicaremos nuestro “Especial Familia Bridgerton”.

La autora.

Hablar de los Bridgerton implica, evidentemente, hablar de su autora.
Hace ya algún tiempo que publicamos en el blog la biografía de esta escritora (puedes consultarla AQUÍ).
Las principales características de la obra de Julia Quinn son, sin duda, el humor y la ironía. Sus novelas están repletas de diálogos chispeantes, divertidos, que, en ocasiones, rozan el disparate. Su humor absurdo y su forma de colocar a sus personajes en las situaciones más ridículas que se puedan imaginar, consiguen provocar la hilaridad del lector y la carcajada fácil. De este modo, aunque sus novelas no sean de gran profundidad sentimental, resultan extremadamente divertidas.
La obra de Quinn ha recibido numerosos reconocimientos a lo largo de los años.
En 1997, su novela Bajo el brillo de la luna fue nominada como mejor novela de regencia histórica por la Romantic Times Magazine.
En 2001 debutó en la lista de best-seller The New York Times con Te doy mi corazón, fue doble finalista en The Romance Writers of America (RWA) y los Premios RITA (El duque y yo, El vizconde que me amó).
Al año siguiente vio la luz su aclamado Seduciendo a Mr. Bridgerton que sería votado como una de las diez mejores novelas del año por los miembros de RWA y fue finalista de los RITA. Ese mismo año, A sir Phillip, con amor fue nombrada una de las seis mejores novelas del año por Publishers Weekly.
Ya en 2007, recibe el premio RITA por Buscando esposa y al año siguiente lo lograría también por Los diarios secretos de Miranda. En 2010 repetiría con Secretos en Londres. Ese mismo año, Julia Quinn pasaría a formar parte del Salón de la Fama de Escritores de América.

Los Bridgerton

Lo cierto es que, a estas alturas, los Bridgerton se han convertido ya en una de las familias de referencia dentro de la novela romántica histórica. No obstante, para quien no haya oído hablar de ellos, haremos esta pequeña presentación.
Esta excéntrica familia apareció en escena allá por el año 2000 de la mano de una poco conocida Julia Quinn que, pese a haber publicado varias obras anteriormente, no había logrado el tirón que le permitiría abordar nuevos mercados, como el español, cosa que logra con El duque y yo, protagonizada por Daphne —la mayor de las hermanas— y Simon, Duque de Hastings y mejor amigo de Anthony Bridgerton —heredero y cabeza de la familia Bridgerton, tras la muerte de su padre—.
La familia Bridgerton consta de nueve miembros fundamentales. Mas no hay nueve novelas, os diréis. Hay una razón perfectamente lógica y coherente para ello: los hijos Bridgerton y, por tanto, protagonistas de cada una de las historias, son sólo ocho… Pero su madre, una tal Violet Bridgerton —mujer de carácter, con ideas claras y una maravillosa historia de amor a sus espaldas— supone el elemento clave de tan encantadora y noble estirpe, el eje fundamental de la misma. Así pues, estos nueve individuos, acompañados de sus correspondientes partenaires, han logrado conquistar el corazón de las lectoras —y lectores, que haberlos hailos— de romántica.
A lo largo de esta semana, en Astral Romance, os iremos desvelando por qué.

Pasa, ponte cómodo y espero que disfrutes de este especial y de esta entrañable familia tanto como he disfrutado yo. 
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