"El conde sintió un dolor punzante en el corazón como nunca había sentido. Si ella moría, él no querría seguir viviendo" Julia, Karen Robards.

lunes, 5 de agosto de 2013

Rules of Scoundrels 2. One Good Earl Deserves a Lover.



TÍTULO: Sin traducir
TÍTULO ORIGINAL: One Good Earl Deserves a Lover
AUTOR: Sarah MacLean
EDITORIAL: Avon
SERIE: Scoundrels 2
GÉNERO: Romántica Histórica / Regencia
AÑO DE PUBLICACIÓN: 2013
ISBN: 9780062068538

Lady Philippa Marbury es... excéntrica

A la brillante y miope cuarta hija del marqués de Needham y Dolby le interesan más los libros que los bailes, la ciencia que la temporada y los laboratorios que el amor. Está deseando casarse con su sencillo prometido y pasar tranquilamente el resto de la vida con sus perros y sus experimentos científicos. Pero antes de eso, Pippa tiene dos semanas para experimentar todo lo demás... catorce días para investigar las partes excitantes de la vida. No es mucho tiempo, y para hacerlo bien necesita un guía familiarizado con los rincones más oscuros de Londres.

Ella necesita... un Sinvergüenza.

Necesita a Cross. Como cualquier buen científico, Pippa ha investigado y la reputación del socio inteligente y controlado de la casa de juego más exclusiva de Londres, le hace perfecto para su plan. Pero las reputaciones a menudo ocultan los secretos más oscuros y cuando la poco convencional Pippa le hace atrevidas proposiciones buscando ciencia sin emoción, éstas resultan muy tentadoras... pero el sinvergüenza es más de lo que parece y le tomará cada gramo de su fuerza de voluntad resistirse a darle a la dama más de lo que ella jamás imaginó.”

One Good Earl Deserves a Lover supone la segunda entrega de la serie Scoundrels de Sarah MacLean. En ella nos encontramos a dos personajes a los que habíamos conocido ya en la entrega anterior. Dos personajes que, además, resultaban, al menos en mi caso, tremendamente atrayentes. Pippa, con su afán de investigación y su rechazo por todo aquello que no se puede probar, y Cross, el misterioso caballero que se ocupa de las cuentas de The Fallen Angel.

Pippa ha aceptado casarse con un hombre al que toda la sociedad, entre la que ella misma se incluye, considera poco inteligente. Y lo ha aceptado porque, pese a su estrechez de miras, su prometido es un tipo amable, encantador, que la mira con adoración y al que, por supuesto, le encantan los perros. Esa ha sido, sin duda, la característica que terminó de inclinar la balanza a su favor. Porque, al fin y al cabo, un hombre al que le gustan los perros no puede ser un mal esposo, ¿no?

Sin embargo, a falta de catorce días para que se produzca el esperado enlace, Pippa se encuentra en un dilema. Tras haber leído concienzudamente sus votos matrimoniales, ha caído en la cuenta de que no los comprende. Y cuando una persona no entiende algo, no puede comprometerse a ello. Al menos, una persona como ella que jamás miente ni falta a su palabra. Así pues, sólo hay una solución para su problema. En el poco tiempo que le queda, debe comprender qué implica ser una buena esposa, cuáles son sus deberes maritales y qué es lo que espera su marido en la noche de bodas.

Como buena científica, Pippa ha analizado la situación, ha trazado un plan de acción y ha elegido un investigador adjunto: Cross, uno de los dueños del The Fallen Angel. Que él no desee ayudarla en su empresa es, sin duda, completamente imposible. Al fin y al cabo, su reputación es la del peor de los libertinos. Sus proezas amorosas han sido comentadas a lo largo de Inglaterra y la mayoría de las damas de Londres desean ser las destinatarias de sus atenciones. ¿Cómo podría negarse él a instruirla?

Cross no es quien aparenta ser. Con un pasado que desea olvidar, ha roto todos sus lazos familiares y rechazado el estatus que, por herencia, le corresponde. En su lugar, se ha convertido en el misterioso gerente del club de caballeros más exclusivo de Londres. En la oscuridad de su oficina, deja transcurrir los días mientras los remordimientos lo acechan. Allí vive. Allí duerme. Allí se encuentra con una mujer sentada en su escritorio que osa afirmar que ha calculado mal la columna F de su Libro Mayor. Una mujer que, habiendo demostrado ya con semejante afirmación que estaba loca, no duda en confirmarlo al pedirle que la instruya en los secretos de alcoba. Evidentemente él jamás accederá a semejante afirmación. Ella es una dama. Ella es la hija del marqués de Needham y Dolby. Ella es la cuñada de uno de sus socios en el club. Si la toca, Bourne lo matará. Lentamente. Y tratará de que sea doloroso.

Sin embargo, Pippa no es una mujer que se rinda fácilmente y el rechazo de Cross no acabará con sus aspiraciones. En catorce días ella hará unos votos que debe comprender a la perfección y, para ello, hará todo lo que sea necesario, ya sea acosar a un gerente, negociar con una prostituta o perseguir a un conde.

Durante la intensa investigación de Pippa, ambos se darán cuenta de que, a veces, las cosas más sorprendentes suceden. De que, en ocasiones, las personas aparentemente más opuestas tienen cientos de cosas en común. Y de que no es fácil elegir el nombre del primer perro del matrimonio.

Como suele ser habitual en las novelas de Sarah MacLean, en One Good Earl Deserves a Lover nos encontramos con unos protagonistas divertidos, psicológicamente bien estructurados y definidos, consecuentes con sus actos. Rodeados por unos secundarios tan bien delineados que dejan claro que pronto serán protagonistas, ambos viven una historia diferente, repleta de situaciones cómicas, intensas, sensuales y románticas.

Lo cierto es que, desde la primera novela que leí de esta autora, la convertí en una de mis favoritas. Sarah MacLean tiene un modo de narrar ameno, ligero, divertido. Sin embargo, contrariamente a lo que suele suceder, la comicidad de sus historias no le resta intensidad la historia amorosa. El absurdo no aplasta a lo romántico. Sus personajes hacen “sentir” al lector, se ganan su simpatía. Página a página nos van sumergiendo en la historia hasta hacernos perder la realidad de vista. Por unas horas, es el mundo MacLean el que nos rodea, son las calles londinenses por las que paseamos y el The Fallen Angel el que nos acoge en sus misteriosas profundidades.
Historias como esta me recuerdan el porqué del éxito de Nueve reglas que romper… y por qué me mosquea tanto que no traduzcan sus últimas novelas.


Para mí, sin duda, una novela de 10. 

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