lunes, 30 de enero de 2012

Fragmento

Seguro que a él no le hubiera gustado así. Siempre había dicho que sus curvas lo volvían loco. Tal vez por eso lo había querido tanto, porque veía como virtudes lo que otros rechazaban. Le gustaban sus piernas demasiado cortas. Le gustaban sus caderas demasiado anchas. Le gustaban sus ojos demasiado grandes. Le gustaba su ironía, su inteligencia y sus continuos silencios ensimismados. Y ella lo quería. ¿Cómo no iba a quererlo? Era atento, amable y cariñoso. Era divertido y extremadamente guapo. Ella lo quería…
Pero no lo amaba.

Y esa era otra de las cargas que pesaban sobre sus hombros. 

Él la había amado hasta el mismo instante de su muerte. Se había despedido del mundo diciéndole que la quería. Pero ella jamás había podido decirle lo mismo. Ni siquiera ahora, tanto tiempo después de su partida, era capaz de crear ese falso recuerdo de haberlo amado que aliviaría su conciencia y acabaría con ese sentimiento de culpabilidad que a menudo la asaltaba.

Hubiera sido tan fácil amarlo...

Se lo había repetido constantemente durante los tres años que habían pasado juntos. Se lo había repetido constantemente durante el tiempo que llevaban separados. Pero su corazón nunca se había acelerado por él. Junto a Rubén había encontrado estabilidad y esa seguridad que tanto necesitaba. Había hallado tranquilidad y afecto. Pero nunca había sentido ninguna de esas cosas de las que hablaban las novelas. 

No había habido mariposas en el estómago ni noches sin dormir. No había experimentado esa pasión desgarradora que impulsa a los protagonistas de las películas. Por eso, su corazón y su mente se habían sumido en una encarnizada lucha que, como siempre, había ganado esta última. 

La ilusión y la pasión estaban muy bien, pero para una niña que había cambiado de hogar como quien cambia de chaqueta, la seguridad y el control lo eran todo. Y, desde luego, en esa relación poseía todo el control que necesitaba.


                       

domingo, 29 de enero de 2012

Patience de Lisa Valdez, cuando la sumisión llega a la novela romántica...

                                    
“Una mujer llamada Patience. Un deseo que puede poner su nombre, y su amor, a prueba.
Patience Emmalina Dare, conocida por su excepcional belleza, ha sufrido la persecución de sus admiradores desde siempre. Pero ninguno de ellos ha conseguido inspirarle amor... o deseo. Segura de que nunca encontrará un hombre que le cale hasta lo más hondo, decide olvidar las expectativas de matrimonio y dedicarse a la música. Pero justo cuando Patience piensa que su vida está bajo control, un apasionado beso del enigmático hermano de su cuñado despierta en ella una poderosa necesidad. ¿Cómo logrará reconciliar ese deseo que siente por él y el deseo de una vida propia? ¿Y qué hará cuándo él le muestre una parte profunda y oculta de sí misma que nunca supo que existiera?
Cuando el secreto de su nacimiento ilegítimo destierra a Matthew Morgan Hawkmore del lugar que ocupaba en la sociedad, el oscuro y guapo hermanastro del Conde de Langley trama su resurrección y su venganza. Traicionado y abandonado por la mujer que creía que le amaba, jura no dejarse controlar nunca más por el amor. Pero, a pesar de su juramento, es incapaz de resistirse a la hermosa Patience, cuya fortaleza y confianza en sí misma esconde una necesidad que él es perfectamente capaz de satisfacer. ¿Podrá Matthew tenerla sin amarla? ¿Qué estará dispuesto a dar con tal de conservarla a su lado? Y ¿será la apasionada rendición de Patience lo único que evitará que Matthew cometa un trágico error que podría destruirles a ambos...?”
Patience supone la segunda novela de la serie “Pasión” de Lisa Valdez. En ella se nos cuenta la historia de Matthew y Patience, los hermanos de los protagonistas de la primera entrega.
Patience es una mujer hermosa, una de esas damas a las que los pretendientes persiguen por las pistas de baile. Pero ninguno de esos petimetres ha llamado jamás su atención. Sólo Matthew, con el misterio que lo rodea y su oscura personalidad, logra despertar algo escondido dentro de ella, algo que no tiene claro si quiere sentir.
Matthew es un cínico. Tras descubrir que es un bastardo y que toda su existencia se ha basado en una mentira, su vida se ha ido al garete. Su prometida, a la que creía amar, lo ha abandonado al conocer sus orígenes. Sus socios, aguijoneados por el padre de la joven, han comenzado a desconfiar de él y a retirarle su apoyo. La sociedad al completo, convencidos de que es un mentiroso que los ha estado engañando, le ha dado de lado. Entre todo esto, sólo una cosa se ha mantenido en su sitio: el deseo que ha sentido por Patience desde el mismo instante en el que la conoció.
Lo cierto es que hacer una crítica de esta novela no me resulta demasiado fácil.
Encuadrada dentro del género erótico, la historia que nos cuenta es una tanto peculiar. La relación de los protagonistas se basa en un sistema de amo y sumisa, en el que el orgullo de ella no tiene cabida. Tal vez por eso me ha resultado completamente imposible identificarme con los protagonistas, algo que es imprescindible para que me guste una novela.
Matthew humilla constantemente a Patience, le da órdenes que ella debe acatar sin rechistar, mina su orgullo e, incluso, le arrebata la capacidad de decidir por sí misma. Tal vez no entienda este tipo de relaciones. Aunque respete los gustos de cada uno en materia sexual, el rollo  sumisión nunca ha ido conmigo y quizá sea por eso que he terminado este libro por pura fuerza de voluntad, ya que me han dado ganas de plantarlo en más de una ocasión.
Tal y como yo lo veo, Matthew es un personaje inseguro. Tras descubrir que su vida es una farsa, que todo lo que creía poseer no era suyo, todo a su alrededor se tambalea. Así pues, en mi opinión, la sumisión de Patience le da esa seguridad que necesita. Y, al menos para mí, un personaje masculino que basa su propia estabilidad emocional en la subordinación de otro no me gusta. Me da igual que se pase la novela diciendo que lo hace por su propio bien, que los “castigos” a los que la somete son en su propio beneficio. La mayor parte de sus diálogos me sacan de quicio, con él recordándole que es su amo y señor y que todo lo que hace es para llevarla a ella a un estado de éxtasis impresionante, mientras ella le da las gracias por todo.
¿Qué él le pega?
“Gracias, Matthew”
¿Qué le da un orgasmo?
“Gracias Matthew”
Oh, sí, amo y señor Matthew, gracias por dejarme vivir.
Además, las referencias bíblicas para justificar ese sometimiento, sus explicaciones sobre la predisposición natural de la mujer a someterse al hombre, resultan exasperantes.
La actitud de ella me parece estúpida. Y no porque se someta, sino porque no parece saber lo qué quiere. Lo que él dice va a misa y ella parece perder completamente la capacidad de decidir por sí misma. En algún momento parece tener autonomía, pero, en la mayor parte del libro, se deja llevar.
¡Y sus reacciones!
¿Cómo, demonios, puedes enterarte de que el tipo en cuestión ha boicoteado la oportunidad que has estado esperando durante toda tu vida, por la que has luchado durante años, y no asesinarlo? Y me da igual que ella ya hubiera decidido renunciar a ella y quedarse con él cuando se entera. ¡¡Es una muestra de prepotencia, manipulación y egoísmo impresionante!!
Así pues, la relación de los protagonistas no me ha gustado, no me ha “llegado” y no me la he creído.
Los personajes secundarios, sin embargo, me han gustado un poco más. A Mark y a Passion ya los conocíamos de la entrega anterior, pero otros como tía Matty y Fitz Roy ganan importancia en esta entrega.
Asimismo, la novela está bien escrita, con el estilo propio de la autora, y es por eso que me resulta tan difícil darle una nota determinada. Para mí la historia en sí misma no merecería más de un 2, pero, dada la calidad con la que está escrita, supongo que se merecería el 5.

viernes, 20 de enero de 2012

Julia Quinn

1.     Biografía.                                                      

Julia Quinn es el pseudónimo de una de las autoras de novela romántica más aclamadas de la actualidad. Sus obras, caracterizadas por su humor irónico y unos diálogos chispeantes y cautivadores, han logrado hacerse con un hueco privilegiado en las estanterías de las librerías de medio mundo.

Lo cierto es que el modo en el que Julia llegó a este mundillo de la novela romántica parece parte del argumento de una de sus disparatadas historias.

Dicen que, un buen día, sin tener nada claro qué hacer con su vida, se sentó con un bote de helado y un buen libro y se planteó su futuro. Tras desechar posibilidades como el Derecho (los abogados no suelen caer bien a nadie y a Julia le gustaba agradar a los demás), decidió que podría ser una buena doctora. Así, después de comunicarles tal decisión a sus desconcertados padres (dado que su hija tenía un título en Historia del Arte es comprensible que los pobres se sintieses confusos) y tras varios años de espera, ingresó en la Facultad de Medicina.

Lamentablemente, no tardó en descubrir que aquel tampoco era su camino y que lo que de verdad le gustaba era escribir novelas románticas. Además, el hecho de que sus dos primeras novelas, Splendid y Dancing at Midnight, fuesen objeto de discusión entre dos editoriales la animó a seguir adelante.

Así pues, abandonando definitivamente la carrera de medicina, dedicó sus esfuerzos a la creación de unas historias que no sólo gozaron del favor del público, sino que gracias a su cordialidad y humor, así como a esos diálogos tan característicos que son considerados ya como de los mejores del género, consiguieron el apoyo de la crítica.

Su consagración como autora llegó, sin embargo, con la exitosa serie de los hermanos Bridgerton en la que Julia muestra su mejor pluma y con la que conquista a los lectores de medio mundo.

2.     Sus obras.


-          Serie agentes de la corona:
  1.       To catch an Heiress / Cómo atrapar a una heredera.
  2.       How to marry a marquis / Cómo casarse con un marqués.

-          Serie Blydon:
  1.       Splendid / Espléndida pasión.
  2.       Dancing at midnight / Un baile a medianoche.
  3.       Minx / Una mujer rebelled.
  4.       Historia de dos hermanas dentro de Where’s my heroe? / ¿Dónde está mi héroe?

-          Serie Bridgerton:
  1.       The Duke and I / El duque y yo. 
  2.       The viscount who loved me / El vizconde que me amó.
  3.       An offer from a Gentleman / Te doy mi corazón.
  4.       Romancing Mr. Bridgerton / Seduciendo a Mr. Bridgerton.
  5.       To sir Phillip, with love / A sir Phillip, con amor.
  6.       When he was wicked / El corazón de una Bridgerton. 
  7.       It’s in his kiss / Por un beso.
  8.       On the way to the wedding / Buscando esposa.

-          Serie los Bevelstoke:
  1.       The secret diaries of Miss Miranda / Los diarios secretos de Miranda.
  2.       What happens in London / Secretos en Londres.
  3.       Ten things I love about you / Diez cosas que me gustan de ti.

-          Serie las hermanas Lyndon:
  1.       Everything and the moon / Bajo el brillo de la luna. 
  2.       Brighter than the sun / Más brillante que el sol.

-          Serie Two Duke of Wyndham:
  1.       The lost Duke of Wyndham / El duque de Wyndham.     
  2.       Mr. Cavendish, I presume / La prometida del duque.

            Serie Smythe-Smith
  1.  Just Like Heaven / Un romance adorable
  2.  A Night Like This / Una noche inolvidable

-          Títulos independientes: 
  1.       Cuatro novias.
  2.       Lady Whistledown strikes back.
  3.       The lady most likely.
  4.       The further observations of lady Whistledown

domingo, 15 de enero de 2012

Pasión diabólica (Teresa Medeiros)


 


Editorial: Ediciones Urano, Titania / Octubre 2011
ISBN: 978-84-92916-12-2
Género: Histórico
Serie: 1º- Some like it...

Título original: Some like it wicked
Editorial original: Avon / Agosto 2008
ISBN original: 0-06-123535-0


A algunos les excita el peligro... 

A la beldad de las Highlands, Catriona Kincaid, le trae sin cuidado el decoro, e incluso su propia seguridad, cuando irrumpe en los dominios de la prisión de Newgate. Decidida a regresar a Escocia y restaurar el honor de su clan, busca la ayuda de sir Simon Wescott, un noble caído en desgracia y célebre libertino. Está dispuesta a ofrecerle riqueza y libertad, pero nunca se imaginó que el perverso libertino tendría el arrojo de exigirle un precio mucho más sensual por su ayuda.

A otros les excita la seducción...

Simon se sorprende al descubrir que el marimacho al que conocía hace ya años, se ha convertido en una obstinada seductora. Pese a haber renunciado a sus sueños de convertirse en héroe, no puede resistirse a hacer el papel de caballero errante para la apurada Catriona. A ambos les aguardan aventuras y peligros en su hogar escocés, donde arriesgarán la vida para vender a sus enemigos... y arriesgarán el corazón para descubrir una pasión que supera sus sueños más salvajes.
 
Pasión diabólica supone la primera entrega de la serie “Some like it” de la aclamada autora de novela romántica Teresa Medeiros.

En ella se nos cuenta la historia de Simon, un calavera reconocido, un libertino de primer orden, un vividor, un jugador y, según muchos, un héroe. Catriona, por su parte, es una joven escocesa cuyo carácter le ha traído más de un problema. Las diferencias entre ambos son más que evidentes y en circunstancias normales es probable que no hubieran llegado a conocerse nunca. No obstante, un encuentro furtivo entre Simon y Alice, la prima de Catriona, decide su destino.

Cuando Simon siente el peso que cae sobre su espalda piensa que, de nuevo, ha sido sorprendido por algún padre, hermano o esposo ultrajado. Cuando la mujer que yace bajo él desorbita sus ojos imagina que, para no variar, pronto se verá retado a duelo. No obstante, cuando se gira y enfrenta a su atacante descubre que él todavía tiene la capacidad de sorprenderse. Ante él se halla un ser de sexo indeterminado, desgreñado y envuelto en una vieja manta escocesa. El ser en cuestión, cuyos ojos grises le desarman por completo, lo observa con evidente curiosidad mientras esconde un gatito tras sus pies, en un intento de protegerlo.

¿Qué puede hacer él ante semejante estampa?

Cuando su acompañante se levanta del lecho de heno en el que él la había tumbado, la respuesta se hace evidente: defenderlo. Al fin y al cabo, parece el único modo de que salga con vida del encuentro con la enfadada Alice.

“Siempre”, le había susurrado ella. Cuando, años más tarde, Catriona recordaba aquel señalado día, lo primero que venía a su mente era lo que le había respondido a aquel caballero cuando le había preguntado por cuánto tiempo esperaría al hombre al que amara. Para ella, aquello había sido casi una declaración de intenciones. Fascinada por el atractivo de Simon, por la seducción oculta que incluía en cada una de sus palabras y por el recuerdo de su defensa ante su prima, la joven escocesa había alimentado durante años su irracional enamoramiento. Lo había amado sin conocerlo. Había seguido cada uno de sus pasos con la armada. Había acudido a recibirlo cuando, condecorado como un héroe, había regresado a Inglaterra. Lo había adorado durante años y por eso, ahora que necesitaba un héroe particular, el único nombre que acudía a su mente era el de él: Simon Wescott.

Sin embargo, las cosas nunca son lo que parecen y Catriona se verá obligada a abrir los ojos y desterrar esa idealizada imagen de su mente. Y es que, en realidad, Simon Wescott no es más que un impostor.

El argumento de la novela es interesante. Fiel a su estilo, Teresa Medeiros narra la historia como si fuera un cuento, un cuento subido de tono, por supuesto, pero un cuento al fin y al cabo. A lo largo de sus páginas vamos conociendo a los personajes, sus expectativas y sus miedos. Vemos que Simon no es tan cínico como parece y que su escandaloso modo de ser se debe a las circunstancias en las que ha tenido que vivir. Conocemos los sueños de Catriona y observamos como “crece”, como evoluciona a lo largo del libro. Ambos personajes resultan creíbles y bien delineados, sin contradicciones y psicológicamente cuidados. Los dos evolucionan de una forma lógica, arrastrados por los acontecimientos y obligados por las circunstancias a las que tiene que hacer frente.

La narración, por su parte, transcurre de un modo ágil, sencillo, sin altibajos. El interés se mantiene de principio a fin, como suele suceder con las novelas de esta autora, aunque no con tanta intensidad como en libros anteriores. Es decir, aunque se trata de una novela interesante, con momentos divertidos y tiernos, con buenos personajes y demás, no alcanza el nivel de otras como Tuya hasta el amanecer o Un beso inolvidable.

Finalmente, he de hacer algo que no había hecho antes: criticar a la editorial. Me he encontrado a lo largo del libro con erratas, errores de concordancia (“¿Y qué sabrá un chiquilla insolente como tú…” [pág. 19]), errores gramaticales (la confusión del Sujeto con el CD en “Se tapó los labios temblorosos […] qué se sentiría mientras alguien te los devoraban con tal tierno ardor” [pág.13]), errores ortográficos (“intento” por “intentó” [pág.14]) y errores de traducción en frases hechas como “tener la cara de” (“No puedo creer que tengas el rostro de mostrarte en público” [pág.283]). No me gusta hacer este tipo de críticas, en primer lugar, porque no tienen nada que ver con la historia ni la autora en sí; en segundo, porque sé que todos somos humanos y que a cualquiera se le puede “escapar” una tilde o cometer algún fallo de concordancia. No obstante, el problema, en este caso, está en que muchos de esos errores se encuentran concentrados en un par de páginas, las páginas iniciales para más inri, y dificultan la lectura. Además, se repiten (no los mismos pero sí del mismo tipo) a lo largo de toda la novela y alcanzan su grado máximo cuando tienes que leer dos o tres veces la misma frase para poder traducirla por tu cuenta.

En definitiva, una novela entretenida, con una bonita historia y unos personajes interesantes, adecuada para pasar el rato aunque con pocas posibilidades de convertirse en “inolvidable”. De no ser por los errores citados anteriormente le pondría un 8 pero, dadas las circunstancias, creo que se merece un 7.

sábado, 14 de enero de 2012

Antes y después de odiarte (Ángeles Ibirika)

                                                  




“Un hombre camina bajo la lluvia de un Bilbao que se prepara para un nuevo invierno, con el corazón lleno de dolor y resentimiento. Mikel tiene una sola razón para vivir: la venganza. Una venganza que planeó durante los años pasados en prisión tras ser traicionado por la mujer a la que amaba más que a su propia vida.


Ella había acabado con su mundo.

Ahora él acabará con el suyo.

Para conseguirlo está dispuesto a poner en riesgo su recientemente conseguida libertad, la nueva vida que está forjando con esfuerzo y hasta el poco corazón que ella le dejó y al que sólo siente latir cuando la tiene cerca.
Lo que no sospecha es que la razón por la que le bulle la sangre cada vez que la ve no es sólo el odio que asegura sentir hacia ella, sino otro poderoso sentimiento al que ni el rencor más profundo conseguirá extinguir jamás.”

Leí Antes y después de odiarte poco después de que apareciera en las librerías. Era una época ajetreada de mi vida pero, aún así, le robaba algunos minutos a los estudios y al trabajo para poder leer unas cuantas páginas más, para poder ir conociendo un poco más a Mikel y su desafortunada historia de amor. 


Recuerdo que terminé de leerlo poco antes de irme a trabajar y que durante el trayecto fui pensando en El diablo en invierno de Lisa Kleypas. Y no porque las novelas se parezcan en nada ni porque el estilo de las autoras tengan nada que ver. Cualquiera que haya leído ambas historias se dará cuenta de que lo único en lo que se parecen es en que pertenecen al género romántico. Pero me acordé de esa novela, mi novela favorita, por una razón muy simple: porque, aun cuando me encantó esa obra desde la primera vez que la leí, siempre eché algo en falta: el pensamiento de Sebastian. 


A lo largo de sus páginas conocemos lo que siente sólo por sus palabras o acciones. No sabemos cómo piensa, sus razonamientos o sus miedos. No de primera mano. 


No obstante, esta no es una característica exclusiva de ese libro. Lo cierto es que, en esto de la novela romántica, la voz femenina suele solapar la masculina, convertirse siempre en protagonista. Evidentemente, dado que el público mayoritario de este género son mujeres, es algo comprensible. Comprensible pero, a veces, insuficiente.


A menudo me pregunto qué es lo que ha llevado al protagonista masculino a actuar de tal o cual modo, si realmente quiere a la protagonista o hasta donde sería capaz de llegar por ella. En la mayoría de los casos, debo conformarme con lo que él cuenta a otros personajes, con su modo de tratarla o de actuar.


En Antes y después de odiarte esto no sucede. Página a página conocemos a Mikel, sus pensamientos, sus fantasmas y sus temores. Es con Mikel con quien más tratamos a lo largo del libro. Eso no quiere decir que no conozcamos a Ane ni mucho menos, sino, simplemente, que la mayor parte de la historia está focalizada a través del protagonista masculino. Eso es, al menos para mí, novedoso. Novedoso y, en mi humilde opinión, acertado. Y es que este cambio, esta identificación del lector con el protagonista masculino, me ha encantado.


En lo que a los personajes se refiere, lo cierto es que están muy bien delineados, con una psicología trabajada y sin entrar en contradicciones.


Mikel fue en otro tiempo un hombre dulce y alegre que llegó a amar a Ane más que a su propia vida. Pero los días pasados entre rejas, el recuerdo constante de la traición de ella y el odio acumulado durante ese tiempo, lo han convertido en el ser taciturno, cínico y amargado que es ahora. La venganza se ha convertido en su único objetivo, en lo único que le da sentido a su vida, y, día tras día, planea cómo destrozarle la existencia a la mujer a la que odia y ama en la misma medida. Su obsesión con ella le preocupa, le lleva a cometer errores y deslices que le pueden costar caro. A veces, cuando se siente a punto de ceder, recuerda cómo su hermano pequeño murió en sus brazos mientras ella los miraba y no hacía nada y su rencor regresa con fuerza renovada. Ane tiene que pagar por lo que les hizo, aunque eso suponga la perdición del poco corazón que a él le queda.


Ane, por su parte, es una mujer que ha vivido un infierno desde aquel fatídico día, cuatro años atrás. Cierto que no fue ella a quien encerraron entre rejas, que no fue ella la que perdió a su hermano en el tiroteo, pero también ella perdió aquel día. Perdió el alma. Perdió al hombre al que amaba. Se perdió a sí misma. Desde entonces, acude todos los sábados al mismo café en el que se encontraba con él. Tal vez porque los recuerdos de aquel lugar le sirven como castigo por las decisiones equivocadas tomadas en el pasado. Quizá, simplemente, porque sabe que, algún día, será allí donde volverán a verse. 


La historia de estos dos personajes es una historia de AMOR, así, con mayúsculas. Y no porque sea una de esas novelas ñoñas en las que todos son felices y comen perdices. No porque la relación sea dulce y maravillosa. La historia de Ane y Mikel es tormentosa, difícil y, al menos para mí, muy real. 


Los personajes son perfectamente creíbles y sus sentimientos lógicos. Evidentemente, no a todos nos ha sucedido una tragedia como la de ellos, pero, probablemente, muchos podremos identificarnos con esa mezcla de sentimientos, con ese paso del amor al odio. Quizá no todos hayamos amado como una vez amó Mikel, mas, seguramente, muchos quisimos y acabamos odiando en la misma medida. Esa constante contradicción, esa lucha contra los propios sentimientos, esa imposibilidad de olvidar, hace que sea muy fácil identificarse con ellos.


Asimismo, la novela está escrita de un modo sencillo y, a la vez, perfectamente cuidado. Los diálogos son cercanos y resultan perfectamente creíbles. Los personajes hablan como lo haría cualquiera de nosotros. 


Además, cada página desprende esa dulzura a la que ya nos acostumbramos en Entre sueños. Y, en realidad, esto es de lo poco que tiene en común con su predecesora ya que ambas son completamente diferentes. Este es, en mi opinión, otro hecho interesante: cambiando casi por completo de forma y estilo, la autora logra de nuevo una novela de sobresaliente.


En definitiva, Antes y después de odiarte es una novela innovadora, que engancha desde el principio y hace que los sentimientos contradictorios se sucedan, no sólo en sus personajes, sino también en los lectores. En unas páginas entiendes a Mikel mientras que, en otras, deseas que le conceda a Ane la oportunidad de explicarse. 


Una de esas historias que vives y que recuerdas, pasados los años. Para mí, sin duda, un libro de 10. 

lunes, 9 de enero de 2012

Recién llegados.

Bueno, ya hemos cambiado de año, las navidades ya han pasado y la vuelta a la normalidad nos ha dado más de un disgusto. Muchos hemos visto que en nuestros bolsillos no quedan más que telas de araña y que los pantalones, por más que empujemos, no nos entran. Algunos, fieles a esa naturaleza un poco absurda y bastante contradictoria del ser humano, han decidido ignorar el vacío de sus huchas, lanzarse al vacío y convertir la cuesta de enero en el ascenso del Everest. Es lo que tienen las rebajas.
Así, el sábado 7 de enero, las calles de las principales ciudades del país eran "tomadas" por auténticos ejércitos de personas ataviadas con chándal o tacones de aguja, armadas con efectivo o tarjetas de crédito, y con un objetivo común: hacerse con alguna ganga (o arrasar con todo, según se viera).
Obviamente, yo no iba a ser menos. Así que allí me fui, cual Quijote, dispuesta a enfrentarme a los molinos por una falda de rebajas. Pero descubrí que más que Quijote soy Sancho y que el sentido común, o el miedo a las agresiones de mujeres desquiciadas (y no es una cuestión de machismo, puedo asegurar que todos los codazos, pisotones y empujones que recibí fueron de féminas dispuestas a todo por arrebatarme la prenda de ropa que en ese momento tenía en las manos), me impiden permanecer en una tienda abarrotada o esperar colas de dos horas. Así que, dado que estamos en rebajas e irse a casa sin nada es casi un delito, acudí a ese lugar que siempre me resulta acogedor, esa tienda en la que nadie te empuja ni te mira con desprecio, ese establecimiento en el que me siento casi como en casa.
Sí, por supuesto, me fui a la Casa del Libro... ¿A dónde iba a ir sino?
Y estas fueron las nuevas adquisiciones que entraron en mi biblioteca:

 Escandaloso de Karen Robards. Una edición "grande" que me costó menos que un libro de bolsillo (5,95).


¿Dónde está mi héroe?, Antología de varias autoras que llevaba tiempo deseando conseguir.










 Pasión diabólica de Teresa Medeiros, el único de los tres que realmente iba a buscar.


Finalmente, estoy esperando a que llegue....



                                                    

                         Este es al que más ganas le tengo

lunes, 2 de enero de 2012

Frases de película III

Bueno, como siempre, el día de año nuevo constituyó una jornada de esas en las que cualquier cosa que implicase levantarse del sofá parecía demasiado cansado. Así pues, aproveché para hacerme un maratón de "cine romántico" del que pude extraer algunas frases que me hicieron pensar. Una de las películas en concreto ("¿Qué les pasa a los hombres?", con Scarlett Johanson, Drew Barrymore, Jennifer Aniston, etc.), además de parecerme realmente buena, me dejó más de un fragmento para recordar. Aquí os los pongo.


"La felicidad es un estado mental, y como todas las cosas necesita práctica. Dedica 5 minutos cada día a sonreír, solamente a sonreír, y, después de un tiempo, saldrá natural" (Love Happens)



"Una chica nunca se olvida del primer chico que le gustó aunque la cosa no saliera del todo bien, pero siempre hay alguien que te ofrece un poco de ayuda. 
Ahí está, ahí es donde empieza nuestro problema: ”Ese chico te ha dicho eso porque le gustas” .¿Sabes qué significa eso? Que nos convencen, nos programan para creer que si un chico se porta mal como un capullo significa que le gustas. 
¿Por qué nos decimos estas cosas unas a otras? Puede que sea porque no da mucho miedo y porque es demasiado duro admitir la evidencia que tenemos delante de nuestras propias narices..." (¿Qué les pasa a los hombres?)



"A las chicas nos enseñan muchas cosas desde pequeñas: si un chico te incordia es que le gustas, nunca te cortes el flequillo. Y, algún día, conocerás a un hombre maravilloso y tendrás tu propio final feliz. 
Cada película que vemos, cada historia que nos cuentan, nos pide que creamos en ellas. El giro al final de la historia, la declaración de amor inesperada, la excepción a la regla. 
Pero, a veces, estamos tan obsesionadas por encontrar nuestro final feliz que nos olvidamos de leer las señales. Las que diferencian a los que nos quieren de los que no, a los que se quedarán de los que se irán.
Y es posible que ese final feliz no incluya al hombre ideal. Puede que seas tú sola, recomponiéndote y volviendo a empezar. Liberándote para algo mejor que puede haber en tu futuro. Puede que el final feliz sea, simplemente, pasar página.
O puede que el final feliz sea éste, saber que a pesar de todas las llamadas no devueltas, de todos los desengaños, las meteduras de pata, y las señales malinterpretadas. A pesar de todo el dolor y el bochorno, nunca perdiste las esperanzas." (¿Qué les pasa a los hombres?)



"- A lo mejor me llamó y yo no escuché el mensaje. O a lo mejor perdió mi número, o está fuera de la ciudad, o lo arrolló un taxi, o murió su abuela. 
- O a lo mejor no te llamó, porque no tiene ningún interés en volver a verte." (¿Qué les pasa a los hombres?)



"- Alguien sabio me dijo una vez que si un hombre quiere estar con una chica, pase lo que pase, hará que ocurra. 
- Es verdad. 
- Pero recuerdo que cuando me abalancé sobre ti no me pareció que quisieses que ocurriera. 
- Si, es cierto. Pero hay una explicación. Tenias razón. Me acostumbré tanto a mantenerme a distancia de las mujeres y a tener el poder que no supe reconocer lo que sentía cuando me enamoré de una de ellas.
(...)
- Esa persona sabia me dijo que yo soy la regla. Y que debo dejar de pensar que todos los chicos pueden cambiar. Que tengo que dejar de pensar… que soy la excepción. 
- Eres mi excepción." (¿Qué les pasa a los hombres?)



"Las cosas han cambiado. La gente ya no se conoce en persona. Si quiero resultarle más atractiva al sexo opuesto, no voy y me corto el cabello. En su lugar, lo que hago es actualizar mi perfil. Así es como ocurre." (¿Qué les pasa a los hombres?)


"- ¿Tengo que huir de todos los tipos a los que no les gusto? 
- Sí. 
- Pero entonces no va a quedar nadie." (¿Qué les pasa a los hombres?)