martes, 28 de junio de 2011

El ángel malvado (Meagan McKinney)

Hacía cinco años que Elizabeth Alcester se había sentido atraída por Ivan Tramore, su antiguo mozo de cuadra... Cinco largos años desde que su mundo se derrumbó. 

Ahora, sin dinero y desesperada, se encuentra a merced de un cruel y depravado desconocido, un hombre que ha jurado hacerla suya y cuyas ardientes caricias despiertan los más oscuros deseos de Elizabeth... 

Tramore ha regresado a casa victorioso: el bastardo no deseado se ha convertido en Lord Ivan, decimoprimer marqués de Powerscourt, el hombre más poderoso de Londres. 

Todavía ninguna mujer ha logrado dominarlo, pero... con Lisa entre sus brazos toda su sed de venganza explotará repentinamente en fiebre de pasión.

El ángel malvado es una novela histórica de la conocida autora Meagan McKinney. En ella se nos cuenta la historia de Ivan Comeragh Tramore, ahora undécimo marqués de Powerscourt, en el pasado mozo de cuadras de la familia Alcester; y de Elizabeth Victorine Alcester, antes una dama de renombre, ahora una mujer cuya honra se cuestiona y con serias dificultades económicas para sacar adelante a sus hermanos. Con estos dos controvertidos protagonistas, y algunos secundarios encantadores, como los hermanos de Lizzie, la novela reúne todos los ingredientes para desarrollar una buena historia.

La vida de Ivan no ha sido fácil. Despreciado desde su infancia por su condición de bastardo, ha tenido que trabajar duro para salir adelante. Así, a pesar de ser el único hijo del marqués de Powerscourt, su destino fue convertirse en uno de los mozos de cuadras de la poderosa familia Alcester. Así, aún cuando no debería haberlo hecho, el sino quiso que se enamorase de Lizzie aunque ella no era más que una niña y estaba completamente fuera de su alcance. No obstante, la vida da muchas vueltas y ahora, cinco años después de aquel suceso que marcó a ambos protagonistas por igual, Ivan y Lizzie vuelven a encontrarse… pero sus papeles han cambiado.

Lizzie no es la mujer que el pueblo de Nodding Knoll cree. Desde la tragedia que marcó a su familia, cinco años atrás, ha tenido que pagar injustamente por los pecados que cometió su madre. Condenada a una vida de deshonra y desprecio, ha luchado con uñas y dientes para sacar adelante a sus hermanos y, a pesar de las dificultades que ha hallado por el camino, lo ha logrado. Al menos hasta el momento. Y es que, en el instante en el que Ivan Tramore aparece en el pueblo de nuevo, Lizzie sabe que su vida va a convertirse en un auténtico infierno. Enamorada del marqués desde que no era más que una niña, Lizzie debe enfrentarse ahora no sólo a su desprecio sino a su odio. Y el odio de alguien tan poderoso como él puede traerle muchos problemas a alguien cuya única posesión es su dignidad.

De este modo, de la noche a la mañana, la vida de estos dos personajes se convertirá en una lucha constante, en una batalla en la que el orgullo, la venganza, el miedo, el dolor, la pasión y, sobre todo, el amor pueden acabar por destruirlos.

En lo que a los secundarios se refiere, merecen mención especial los hermanos de Lizzie y el administrador de Iván, Holland Jones. George y Evie, el primero con sus travesuras y la segunda con su dulzura y perspicacia, juegan un papel fundamental en el desarrollo de la trama. El administrador, por su parte, se convierte en un momento determinado de la novela, en el defensor de los tres jóvenes ante un hombre al que la sed de venganza parece haber cegado por completo.

Así pues, El ángel malvado es una novela entretenida, con unos personajes interesantes y una historia que engancha. A pesar de todo, he de decir que no logra cumplir con mis expectativas. Tal vez el hecho de que haya leído antes de esta otras novelas de la autora que me han parecido de sobresaliente tenga algo que ver. Lo cierto es que, en mi opinión, la novela se deshincha por momentos, pierde fuelle, profundidad, los personajes pasan a ser un tanto superficiales y resulta complicado seguir la lectura con el entusiasmo con el que se comenzó. No obstante, de repente, cuando la novela empieza a decepcionar, un nuevo giro, acción o comportamiento vuelve a sumergirte en la trama introduciéndote en un círculo vicioso del que no puedes salir hasta pasar la última página. Este constante tira y afloja, esta conjugación de emociones y decepciones, me ha descolocado un poco. Precisamente por eso, porque no puedo eliminar las partes que no me han gustado de aquellas que me han enganchado, no puedo darle más que un 7.

                                                               

sábado, 25 de junio de 2011

Aprenderás (Jorge Luis Borges)

Hoy, paseando por mi foro favorito (Autoras en la sombra), me he encontrado con un texto que una de las foreras (Maiden George) tuvo la amabilidad de compartir. Hacía tiempo que lo había leído y ya entonces me había gustado mucho. Creo que esta breve narración del señor Borges constituye toda una lección y puede darnos mucho que pensar... Espero que os guste.

"Después de algún tiempo aprenderás la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad. Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni los regalos son promesas...
Aprenderás que con la misma severidad conque juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.

Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles. Aprenderás que es uno mismo quien debe cultivar su propio jardín y decorar su alma, en vez de esperar que alguien le traiga flores.

Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza alta y la mirada al frente, con la gracia de una mujer y no con la tristeza de un niño y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos, y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.
Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado. Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas.

Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma. Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.

 Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias y que no importa que es lo que tienes, sino a quien tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.

Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.
Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos porque nunca estaremos seguros de cuando será la última vez que las veamos.
Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos. Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar.
Descubrirás qué se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto. Aprenderás que no importa a donde llegaste, sino a donde te diriges. Aprenderás que si no controlas tus actos ellos te controlaran y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuan delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados. Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario enfrentando las consecuencias. .. Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.
Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte. Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.

Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones. Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y seria una tragedia si lo creyese, porque le estarás quitando la esperanza. Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho de ser cruel.
Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben como demostrarlo. .. No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.

Si algo he aprendido en la vida, es que la mentira se pone en contra de quien la inventa."

martes, 21 de junio de 2011

Seducir a un pecador (Elizabeth Hoyt)

“Jasper Renshaw, lord Vale, ha decidido casarse después de años de ir de amante en amante, pero su prometida lo planta casi frente al altar. Dispuesto a lo que sea para cambiar de estado civil, el experimentado soltero aceptará la repentina propuesta matrimonial de Melisande Fleming, una chica a la que apenas recuerda. No sabe que la joven lo ha observado y deseado de lejos durante años. Lord Vale se sorprenderá gratamente al comprobar que su mujer tiene gran apetito e imaginación sexual, aunque parece entregarle sólo su cuerpo y no su corazón. Decidido a conquistarla y conocer sus secretos, comienza a seducirla, aunque sin revelarle sus propios fantasmas: los dolorosos recuerdos de su época de soldado en las colonias. Aunque cuando una amenaza de su pasado lo obliga a confiar en ella, Jasper no tiene alternativa. ¿Lograrán estos dos seres solitarios compartir sus almas, además de su pasión?


UNA MUJER SIN AMOR EN SU VIDA...
Melisande Fleming es casi una solterona. Aquel prometido al que se entregó en cuerpo y alma la abandonó por otra mujer más influyente. Resignada a su destino, ve la última oportunidad cuando la novia de Jasper Renshaw, lord Vale,  lo planta prácticamente frente al altar. Melisande, que lo ha observado durante años, se ofrece a casarse con él. Renshaw acepta, aunque sea para tener un heredero. La joven cree que si no logra enamorarle, al menos podrá dejarse amar por él y quizá hasta formar una familia juntos. Lo que no sospecha es que el tremendo pasado de su marido volverá al presente para amenazar su matrimonio.
  
...SE CASA CON UN INCORREGIBLE SEDUCTOR.
Cuando su futura esposa lo abandona, Jasper Ranshaw apenas se resiste. Ha bebido demasiado y la cabeza le da vueltas. Accede sin poner reparos, pero tan pronto cancela el compromiso, otra joven llega a verlo. Recuerda su cara, pero no su nombre; era amiga de una de sus anteriores novias. Melisande Fleming le propone que, ya que se ha quedado sin prometida, se case con ella. Entre asombrado y divertido, el lord accede, sin sospechar que su nueva mujer tiene tantos secretos como los que esconde él mismo.”

Seducir a un pecador constituye la segunda entrega de la serie Legend of the four soldiers de Elizabeth Hoyt. En ella se nos cuenta la historia de Melisande Fleming, una joven cuyas posibilidades matrimoniales parecen haberse esfumado, y Jasper Ranshaw, lord Vale, un hombre marcado por la guerra que esconde secretos que no desea desvelar.
Ya desde la primera escena la novela promete. De repente, sin que sepamos nada de ninguno de los personajes, nos encontramos con un Jasper resacoso que soporta con resignación los lloriqueos de su prometida, el mismo día de la boda, que ha decidido dejarlo por un vicario. La actitud del protagonista, sus comentarios irónicos y el hecho de que sea ya la segunda vez que lo abandona su prometida despierta las expectativas del lector que, al menos en mi caso, espera encontrarse con una novela divertida y entretenida. En ese punto no me ha decepcionado. Lo cierto es que la historia es amena, con unos giros inesperados y unos secretos que se mencionan desde el principio pero que no se descubren, ni se sospechan, hasta bien avanzada la novela. Así pues, sería una novela perfecta si no fuera porque creo que, en algunos casos, es un tanto incoherente. En primer lugar, los terribles secretos que ambos personajes guardan y que no desean que se descubran jamás, no me han parecido para tanto. Si bien es cierto que lo que le sucedió a Jasper en el frente fue terrible, las “secuelas” que le han quedado no me parecen tan trágicas como se da a entender a lo largo del libro. En segundo, los secretos de Melisande, si bien algunos de ellos serían verdaderamente escandalosos para la época, otros me parecen bastante pueriles.
En cuanto a los personajes, pienso que están bastante bien construidos, psicológicamente bien tratados y que resultan interesantes. El problema está en que no siempre comprendo sus comportamientos, sobre todo en el caso de Melisande. Y es que, si bien es cierto que ya desde el principio se nos presenta como una mujer callada y reservada, a veces su forma de actuar resulta desconcertante. Por ejemplo, esa radical transformación que sufre de repente y que la lleva a abandonar su reserva habitual y a convertirse en una desvergonzada seductora me resulta chocante. Podría entenderlo en una mujer que habitualmente fuera decidida, aún cuando fuese discreta y taciturna, pero el personaje de Melisande no sólo no me parece atrevido sino que incluso creo que es bastante tímido e inseguro, algo que apoya el hecho de que constantemente muestra sus inseguridades y complejos (constantemente piensa en lo diferente que ella es físicamente de sus otras amantes, en que sus pechos son pequeños, en su apariencia es de lo más corriente, etc.).
Las escenas sexuales, por su parte, me parecen un tanto superficiales y, a veces, fuera de lugar. A diferencia de lo que suele sucederme con este tipo de escenas en las novelas de otras autoras, no me han transmitido nada. Están ahí, muy bien, pero no me han dicho nada a cerca de su relación, de lo que sienten o del por qué se comportan como lo hacen. Podría entender esto en el caso de sus primeros encuentros pues hay que tener en cuenta que se casan sin apenas conocerse pero no en las escenas finales, esas en las que se supone que se quieren. Si bien hay alguna excepción, lo cierto es que, en general, creo que son bastante insulsas y prescindibles.
Así pues, Seducir a un pecador es una novela interesante, amena, pero con algunos puntos débiles que deslucen un argumento que prometía y una obra que podría haber dado mucho más de sí. Le doy un 6,5.

viernes, 10 de junio de 2011

Nueve reglas que romper para conquistar a un granuja (Sarah MacLean)

“Una de las reglas sociales más conocidas dice que una joven de buena familia nunca debería acudir a casa de un marqués de mala reputación y pedirle un beso apasionado.

Sin embargo, para conquistar a este granuja, Lady Calpurnia Hartwell deberá romper todas las reglas…
1.                 Besar a alguien… apasionadamente.
2.                 Fumar puros y beber whisky.
3.                 Montar a horcajadas.
4.                 Practicar esgrima.
5.                 Asistir a un duelo.
6.                 Disparar una pistola.
7.                 Jugar a las cartas (en un club de caballeros).
8.                 Bailar todos los bailes de una fiesta.
9.                 Ser considerada hermosa. Una sola vez.”

Nueve reglas que romper para conquistar a un granuja es la primera novela romántica adulta de Sarah MacLean. En ella, se nos cuenta la historia de Lady Calpurnia, una mujer peculiar y acomplejada, y Gabriel St. John, marqués de Ralston.
Lady Calpurnia, Callie para los amigos, nunca fue una mujer de éxito. Su físico no es el que la alta sociedad exige. Su vestuario, elegido por su madre, dista mucho de ser el adecuado. Así pues, no es de extrañar que, tras un par de temporadas desastrosas, se haya quedado para vestir santos. Y así, tras varios años relegada a la categoría de solterona se da cuenta de que su vida pasa, sus seres queridos se van, y lo único que a ella le queda es una reputación intachable. Cuando su hermana pequeña se compromete, algo se rompe dentro de Callie. Tal vez haya llegado el momento de empezar a correr riesgos. Y, entonces, confecciona la lista. Esa lista que desencadena la historia. Esa lista que convierte a la insulsa Callie en lady Calpurnia, una emperatriz, una mujer capaz de lograr cualquier cosa. Esa lista en la que recoge todo aquello que le gustaría hacer si no fuera una correctísima dama inglesa. Esa lista cuyo primer punto recoge aquello que Callie lleva deseando hacer desde su primera temporada, desde una noche en la que se encontró en la oscuridad de un jardín con su príncipe azul.
“Besar a alguien… apasionadamente”
Y así, con un beso en la intimidad del cuarto de uno de los mayores libertinos de Londres, lady Calpurnia pasa de ser un personaje secundario en la historia londinense a ser la protagonista de su propio cuento.
Gabriel St. John es un hombre afortunado. Atractivo, rico y con el título de marqués acompañando siempre a su nombre, nunca ha tenido problemas para conseguir la compañía de las mujeres más atractivas de la alta sociedad. Es normal, pues, que ni siquiera recuerde aquel encuentro en un oscuro jardín con una jovencita tímida y poco agraciada. Es lógico que no se acuerde de las palabras que dijo a aquella chiquilla y que lo convirtieron en el héroe que ella evocaría durante el resto de sus días. Así pues, cuando la respetable lady Calpurnia Hartwell se presenta en su cuarto en medio de la noche no puede evitar sorprenderse. Sobre todo, después de descubrir que el motivo que la ha llevado hasta allí es nada menos que un beso. Gabriel tendrá que decidir si comportarse como un hombre honorable y enviar a aquella mujer a casa o besar a la insulsa solterona que, casualmente, puede servirle para solucionar su problema más inmediato: introducir a su recién descubierta hermana en la alta sociedad. Dado que lo honorable nunca ha ido mucho con él, su decisión parece evidente… Lamentablemente, en el mundo real las cosas nunca salen como uno planea y el libertino, calculador y frío marqués de Ralston está a punto de descubrir que bajo una apariencia anodina se esconde una dama sorprendente capaz echar abajo sus planes e, incluso, de conquistar un corazón que no estaba seguro de poseer.
Nueve reglas que romper para conquistar a un granuja es una novela sorprendente, entretenida, con momentos divertidos y momentos inmensamente tiernos. La psicología de los personajes está cuidada y se deduce por cada una de sus acciones. Resulta sencillo, por ejemplo, identificarse con la pequeña Callie, una chica acomplejada por su físico, tímida e incapaz de enfrentarse a aquellos que constituyen la sociedad. No es difícil, asimismo, comprender a Gabriel, un hombre acostumbrado a pasearse por el mundo con la única compañía “real” de su hermano gemelo y al que, de repente, le endosan a una hermana joven y atractiva a la que debe presentar en sociedad. El enamoramiento que Callie siente por Gabriel desde aquella noche en el jardín es totalmente comprensible pues es la reacción lógica de una niña en la que nunca se ha fijado nadie a las atenciones de un hombre apuesto que, para más INRI, se comporta de un modo amable y afectuoso con ella. Con unos diálogos fluidos y bien cuidados es, sin duda, una novela más que recomendable.
En mi opinión, Sarah MacLean se ha convertido con esta única novela en una autora muy a tener en cuenta, capaz de hacer frente a autoras de renombre a las que no debe envidiar nada. Con una cuidada edición, una buena traducción y un diseño que a mí me ha gustado mucho es, sin duda, una novela de 10 a la que, sin embargo, no puedo darle más que un 9,5 ya que el precio me ha parecido desproporcionado para un libro cuyo formato físico no me ha terminado de convencer.
Cierro la crítica con una frase que, para mí, es de lo mejor de la novela:
“Siempre has sido tú (…) Pero desearía que fuera cualquier otro”

lunes, 6 de junio de 2011

Posdata

Pasan los días, los meses, los años y piensas que te has hecho más fuerte. Crees, erróneamente, que aquellas cosas que te afectaban antes, que te hacían vulnerable, ya no tienen ninguna importancia. Sigues adelante, intentando olvidar el pasado, delineando un futuro perfecto en el que ya no tiene cabida nada ni nadie que te haya hecho daño. Pero en un instante, cuando menos te lo esperas, viene la vida y vuelve a ponerlo todo patas arriba. Sin ni siquiera avisarte te demuestra que no eres más que un ser patético y plano que no logra avanzar, que permanece estancado en un ayer que es incapaz de superar. De repente, esa imagen de fuerza que te habías construido cae en pedazos y no te queda otra que apretar los dientes, ponerte la máscara de indiferencia que guardas sólo para ocasiones especiales y rezar porque nadie se dé cuenta de que no eres nada más que un fraude.
"Todos vivimos del pasado y nos vamos a pique con él" (Goethe)