Y que lo que más ansia en la vida es lo único que ha estado siempre fuera de su alcance.
Alice Montague es el ejemplo perfecto de joven dama hermosa y recatada. Tras perder a sus padres siendo poco más que una niña, siempre ha estado extremadamente unida a su hermano. Hasta que la guerra se lo arrebata y la deja prácticamente sola. Sólo una persona le queda para aliviar su soledad. Una personita de tres años cuyo cariño y dulzura han impedido que caiga en la desesperación. Su sobrino Harry. Lástima que su madre, la caprichosa y voluble Caro, esté más preocupada por divertirse con su amante, Lucien Knight, que por cuidar de su hijo. Por eso, cuando el pequeño cae enfermo, la paciencia de Alice se agota. Por una vez en su vida, Caro se comportará como es debido, aunque para ello tenga que ir a la mansión Revell y arrastrarla de vuelta. Lástima que los planes nunca salgan como se espera…
Y es que, tras su primer encuento con “Lucifer”, sabe que está perdida. Jamás podrá librarse de él. Sobre todo, porque Lucien ha decidido que aquella mujer es la respuesta a todas sus plegarías y no está dispuesto a dejarla marchar.
Corazón de fuego supone la segunda entrega de la serie Knight de la autora Gaelen Foley. En la primera entrega ya se nos hablaba de él pero no es hasta esta novela que conocemos a los dos atractivos y misteriosos gemelos Knight.
Desde la primera página nos damos cuenta de que Lucien es un hombre perverso, acostumbrado a salirse con la suya. No obstante, a medida que vamos conociendo a este enigmático personaje nos vamos dando cuenta de que, en realidad, no es lo que parece. Lucien es un individuo atormentado, un hombre que ha vivido siempre a la sombra de su gemelo Damien, “el héroe”, mientras que él no ha sido más que “el otro”. Convencido de que juntos eran invencibles, ingresó en el ejército, siguiendo a su hermano, cuando lo que en realidad deseaba era dedicarse a la medicina. Renunciando a sus sueños, a sus anhelos e, incluso, al respeto por si mismo, Lucien siguió a su hermano y le brindó todo su apoyo y ayuda… Sólo para que Damien acabase alejándose de él. Ahora, tras haber perdido a la única persona que verdaderamente lo comprendía, se ha quedado solo. Por eso, cuando Alice Montague, con su etérea belleza y su alma incólume, aparece en su casa se da cuenta de que aquella mujer es la única que puede salvarle. Y, por eso, no puede dejarla marchar…
Aún cuando, para retenerla, tenga que recurrir a una estrategia propia del mismísimo Lucifer.
Alice, por su parte, se nos presenta como la mujer perfecta. Dulce, bondadosa, comprensiva, cariñosa y tremendamente hermosa, ha dedicado los últimos años a cuidar de su hermano y de su sobrino. Tal vez por eso todavía no se ha casado, aún cuando tiene algunos pretendientes. Quizá, sencillamente, todavía no ha encontrado al hombre adecuado. Sea cual sea el motivo, está claro que Lucien no es el hombre adecuado para cambiar su estado civil. Malvado y depravado es, además, el amante de su cuñada. Lástima que, obligada por las circunstancias, a Alice no le quede más remedio que conocer al verdadero Lucien…
Y caer rendida a sus pies.
Lo cierto es que Corazón de fuego, junto con Corazón de Hielo (la novela de Damien), son mis novelas favoritas de esta serie (seguidas muy de cerca por Enamorada del diablo y Seductora inocencia). A través de ellas conocemos a dos hombres a los que la guerra y las circunstancias de su nacimiento han marcado terriblemente, convirtiéndolos en seres misteriosos, aparentemente fríos y despiadados pero que, en el fondo, no son más que fachada. A través de sus páginas se nos va revelando una historia que, poco a poco, nos sumergirá y nos hará sentirnos parte de esa gran familia que son los Knight. Sin duda, una de esas novelas que vale la pena leer y releer…
Y releer…
Y releer…
¿He dicho ya que vale la pena releerla? Para mí esta es la décima relectura.