"El conde sintió un dolor punzante en el corazón como nunca había sentido. Si ella moría, él no querría seguir viviendo" Julia, Karen Robards.

martes, 18 de junio de 2013

Siete días de locura (Tessa Dare)



Lo cierto es que en los últimos meses apenas he tenido tiempo de leer romántica y, mucho menos, de escribir reseñas de novelas para el blog. Sin embargo, pese a todas las cosas que todavía me quedan pendientes y a las obligaciones que debo atender, he sentido la acuciante necesidad de comentar la novela que me ha tenido en vela durante toda la noche pasada (literalmente).

“Cuando un pícaro sinvergüenza y una sabelotodo engreída intentan ponerse de acuerdo… No siempre sale como ellos imaginan.

Minerva Highwood, una de las solteras de Cala Espinada, necesita ir a Escocia. Colin Sandhurst, lord Payne, necesita… salir de Cala Espinada. Tienen sólo siete días para planear una fuga, convencer a sus familiares y amigos de que, a pesar de sus conocidas diferencias, se han enamorado locamente. Una semana que será su ruina.

En estos siete días de locura deberán recorrer con éxito 650 kilómetros, esquivando a los salteadores de caminos. Un viaje en el que se verán obligados a superar sus miedos más profundos sin cometer un asesinato. Pero tal proeza les parecerá imposible pues no les quedará más remedio que compartir un pequeño carruaje por el día y una cama, aún más pequeña, por las noches.

¿Será la atracción que de forma inesperada empieza a surgir entre ellos, una salvaje pasión que late en sus corazones, la encargada de conseguirlo? ¿Lograrán recorrer la distancia y cumplir todas las promesas que se han hecho? O, por el contrario, ¿recorrerán únicamente el camino hacia lo más profundo de sus almas? Aunque quizá…, sólo quizá…, este sea su viaje hacia el amor.”

Siete días de locura supone la tercera entrega de la serie Spindle Cove, aunque es la segunda que se ha traducido a nuestro idioma, saga con la que la autora Tessa Dare se ha dado a conocer en nuestro país. En ella se nos cuenta la historia de Colin, un atractivo y problemático vizconde, y Minerva, una mujer de discreta belleza a la que le preocupan más las piedras que los bailes.

Colin Sandhurst, lord Payne, tiene tantas luces como sombras. Su apariencia física, su apostura, ese humor chispeante del que hace gala a todas horas lo ha convertido en el destinatario de los suspiros de la mayoría de las mujeres que se ha encontrado a lo largo de su disipada vida. Su facilidad para adaptarse a cualquier situación, para hacer amigos o para conseguir que cualquiera se sienta especial, le ha granjeado la simpatía de todos, o casi todos, aquellos que lo rodean. Y ese talento innato que parece poseer para mentir con una sonrisa sin que nadie dude, ni por un sólo instante, de su palabra le ha evitado más de un enfrentamiento… y tener que dar demasiadas explicaciones. Y es que Colin, pese a su constante sonrisa, pese a ese carácter despreocupado del que hace gala y, sobre todo, pese a esa vida de disipación y libertinaje que lleva y que le ha convertido en uno de los hombres con peor reputación de Inglaterra, no es más que un farsante. Un tipo atormentado por el pasado, por unos recuerdos que no le permiten dormir por las noches, y una inseguridad que nadie podría adivinar jamás. Un hombre que, pese a pertenecer a todos los clubes habidos y por haber en Londres, pese a considerarse “amigo” de algunos de los personajes más influyentes de la alta sociedad y, sobre todo, pese a disponer de toda la compañía femenina que un caballero pueda desear, está completamente solo.

Minerva, por su parte, es todo lo contrario a Colin. Con unas habilidades sociales totalmente oxidadas, prefiere excavar en una gruta, analizar piedras o investigar restos geológicos que asistir a bailes o alternar con caballeros. De todos modos, tampoco es que sirviera de mucho que ella mostrase interés por esas cuestiones. Al fin y al cabo, ningún caballero repararía jamás en una mujer tan anodina, marisabidilla y poco atractiva como ella. Y, mucho menos, ese vizconde encantador que ha provocado los suspiros de todas las féminas del pueblo desde el mismo instante en el que apareció en escena por primera vez. Así, pues, ¿para qué molestarse en tratar de agradarle? Si, además, él ni siquiera es capaz de recordar su nombre… Sin embargo, lo que Minerva no va a permitir es que ese embaucador desvergonzado se case con su dulce hermana sólo para recuperar el control de su herencia. Diana se merece algo más que un matrimonio como ése y ella está dispuesta a cualquier cosa para salvarla… Incluso a provocar un escándalo huyendo con él a Escocia… y compartiendo su cama en el camino.

Lo cierto es que hacía mucho que no leía una novela como Siete días de locura por lo que ya ni siquiera sé cómo explicar por qué es tan diferente a las demás. Tal vez se deba a que, página a página, va dinamitando esos tópicos de la romántica histórica de las que muchas lectoras se han quejado. Cierto que Colin sigue siendo un granuja, un libertino, un noble desocupado. Sin embargo, es un personaje mucho más complejo que la mayoría de los protagonistas a los que estamos acostumbrados. Es un hombre lleno de complejos, de temores, un tipo que ni siquiera es capaz de dormir por las noches a causa de los recuerdos del pasado. Tampoco es, ni de lejos, uno de esos personajes cínicos y hastiados a los que estamos habituadas. Es, simplemente, un tipo marcado por la tragedia. Ni, desde luego, estamos ante uno de esos caballeros que guardan las distancias con el mundo porque un suceso del pasado los haya incapacitado para relacionarse. Por el contrario, Colin tiene una increíble capacidad de relacionarse, de hacer amigos, aunque le resulta completamente imposible confiarle a alguien ese trauma infantil que lo ha convertido en quien es. Y, sobre todas las cosas, Colin es uno de esos caballeros andantes de los que hablaban las historias medievales… O, al menos, trata de serlo.

Al mismo tiempo, Miranda también rompe, a su manera, con esos tópicos. Hemos visto muchas veces en nuestras novelas a protagonistas femeninas inteligentes, valientes y repletas de talentos. Sin embargo, por muy inteligentes que ellas fueran, su “chico” lo era más. Por muy valientes que fueran, el caballero en cuestión las sobrepasaba ampliamente. Y, desde luego, sus talentos no podían compararse jamás con las del protagonista masculino. En Siete días de locura… Ocurre exactamente lo mismo. Colin la sobrepasa en aptitudes. Colin, por supuesto, es más valiente que ella. Colin es más inte… ¡Ah, no! Eso sí que no. Miranda, contrariamente a lo que suele suceder, es más inteligente que su “chico”. Y él, como buen caballero, lo admite sin ninguna vergüenza.

Asimismo, también los escenarios varían. Londres sólo aparece de pasada y sin que los personajes pisen, siquiera, una pista de baile. Un carruaje, una posada, la mansión del pecado de un depravado duque, los polvorientos caminos de Northumberland, una feria repleta de niños… Muchos —y muy poco glamourosos, por cierto—, son los escenarios que pasan por esta maravillosa novela.

Los secundarios, por su parte, quedan en un completo segundo plano. Si bien cumplen con su función para el desarrollo de la trama, ninguno le resta protagonismo a los personajes principales.

Y, finalmente, la historia. La historia de una chica acomplejada y llena de miedos que prefiere mostrar desinterés por el amor y el matrimonio que reconocer que se siente derrotada. La historia de un hombre que, aun cuando duda de su capacidad de amar, puede pasarse la noche anotando nombres que comiencen con M sólo para usarlos para molestar a una marisabidilla que cuestiona su capacidad intelectual en cuanto tiene ocasión. La historia de unos personajes que no se enamoran a primera vista… Simplemente sienten la necesidad de atormentarse mutuamente desde el mismo instante en el que sus miradas se cruzan por primera vez. Todo ello aderezado con ingentes dosis de humor, con diálogos disparatados y situaciones que rozan el absurdo. Sólo aquellas ya lejanas novelas de los Bridgerton habían conseguido, estando escritas en clave cómica, hacerme llegar la historia de amor de esta manera.


Para mí, sencillamente, una novela de 10.

4 comentarios:

Pepa dijo...

Hola

Tessa Dare ha sido una grata sorpresa este año, la primera entrega me pareción una historia muy divertida, y éste lo estoy esperando con muchas granas!!!

Me quedo con tu 10!!!!

Un besote

Fani dijo...

Hola Pepa!

Yo ya había leído a Tessa en inglés y me había gustado mucho... ¡¡Pero esta serie, y esta novela en concreto, superan todas mis expectativas!! Ya me dirás qué te parece.

Biquiños!

Niusa dijo...

Me dejas pasmada, pensé que era el segundo, vamos que no se habían saltado ningún libro, odio cuando hacen esto, en serio!!
Tengo el primero "Una noche nada más" y lo leeré este veranito, a ver que tal. Las críticas son buenas y veo que te gusto al igual que este segundo( o tercero).
Bicos!

Fani dijo...

@Niusa

Hola!

Primero de nada,perdón por tardar tanto en responder, he estado "desconectada" de esto ¡¡Lo siento!!

En cuanto al orden, en la página de Tessa Dare aparece entre esta novela y la anterior una especie de historia corta. No sé si se puede considerar una segunda entrega o una de esas 1.5 que están publicando algunas autoras últimamente (como hizo Kleypas con las Hathaway aunque, en el caso de Tessa, los protagonistas son personajes diferentes).
La novela me encantó. Es taaaaaaan bonita... Y Colin es taaaaaaaan, taaaaaan, ainsssss, jajajaja
Ya me dirás qué te parece.
Biquiños!!! (y, de nuevo, perdón :( )

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