sábado, 29 de octubre de 2011

Demasiado tarde

A través del cristal se observa el mismo paisaje de todos los días. Todo es igual. Nada ha cambiado. Como cada mañana. Y, sin embargo, para mí todo es diferente. Hoy no has venido y soy dolorosamente consciente de ello. Me faltan tus ojos viéndome sin mirarme, sin detenerse jamás en los mios, sin darse cuenta de que existo. Una persona más en un vagón lleno de gente. Una chica más que suspira por ser, aunque sólo sea por una vez, la destinataria de una de tus sonrisas.
Sin poder evitarlo, cierro los ojos y evoco tu rostro pues parece que hoy será lo único que pueda tener de ti. Una imagen... que, inmediatamente, pasa a engrosar mi colección de recuerdos. Junto a cada mirada, cada suspiro, cada bostezo que en estos tres años he recopilado en mi mente.
De pronto un murmullo me devuelve a la tierra. Un susurro que va ganando en intensidad y que, poco a poco, se va convirtiendo en un grito. En un chillido de terror que eriza mi piel y se clava en mis entrañas. Sin ser consciente de mis acciones me encuentro corriendo hacia ninguna parte. Sin rumbo. Sin destino. Sin conocer el motivo del miedo que me inunda y que me empuja a huir cuanto antes. Sólo sé que mi vida depende de ello, que si no salgo de aquí ahora ya no lo haré jamás. Los sollozos, las voces y los gritos se convierten en la banda sonora de mi angustia y caen sobre mí como un lastre que debo arrastrar y que a punto está de hacer flaquear mis fuerzas. Hago un último esfuerzo por alcanzar las escaleras que se alzan ante mí como un muro infranqueable que me oculta la salida. Un sonido atronador estalla a mis espaldas y siento que ha llegado el final. Los sonidos cesan de repente y caigo de rodillas mientras la oscuridad lo envuelve todo. Ahora me doy cuenta de lo idiota que he sido. Debería haberte hablado aunque sólo fuese una vez. Si pudiese volver a empezar...

                                    

domingo, 16 de octubre de 2011

Los diarios secretos de Miranda (Julia Quinn)

"A sus diez años de edad, la tímida Miranda Cheever no muestra indicios de llegar a ser una bella mujer. Escribe un diario íntimo donde va volcando todas sus ideas y sentimientos. Allí dejará apuntado un secreto muy especial: el 2 de marzo de 1810 se enamora de Nigel Bevelstoke, vizconde Turner, quien derrite su corazoncito con la promesa de que en el futuro será una dama culta y hermosa. Pasa el tiempo y Miranda se convierte en lo que Nigel predijo; es una joven decidida a seducir al hombre que encendió su amor, pero no sabe que su amado se ha transformado en un ser hosco y solitario. La complicada experiencia de su matrimonio lo ha marcado a fuego. Sin embargo, los frecuentes encuentros con Miranda le llevan a cuestionar su decisión: quizá aún exista algún tipo de felicidad para él. Pero convertir una aparente tontería de la niñez en un verdadero romance no es un camino sencillo. 
¿Lograrán hacerlo?"


Los diarios de Miranda constituye la primera entrega de la serie Bevelstoke de la exitosa y divertida autora de novela romántica, Julia Quinn.


Miranda no fue una niña especialmente agraciada. Su cabello es de un castaño común, sus ojos son de un marrón completamente normal y sus piernas... bueno, según su madre, sus piernas comienzan en sus hombros. Pero tampoco era una niña fea. No, para nada, simplemente era... pues eso, normal. El problema es que cuando se tiene una mejor amiga de una belleza incomparable la diferencia se nota. Y cuando el objetivo final de una cría es, en unos años, casarse con un buen partido pues esa falta de belleza supone un problema. Y ya si Fiona Bennet la llama fea a la cara, la autoestima de la pequeña se tambalea considerablemente. Y es que por muy inteligente que sea una no puede ignorar comentarios como ese. No obstante, a pesar de todo, el día en que Fiona Bennet criticó su aspecto fue el día más importante de la vida de Miranda porque, tras el insulto de la cría, Miranda se enamoró. Lamentablemente, de quien se enamoró fue del hermano mayor de su amiga Olivia, el vizconde Turner, un hombre demasiado apuesto para fijarse jamás en nadie como ella. Aún así, ese día Miranda escribió en su diario "Hoy me he enamorado", aún cuando fuera consciente de que era un amor sin esperanzas.


El vizconde Turner no siempre ha sido el hombre cínico y malhumorado que es ahora. No, antes de casarse podía decirse que era incluso agradable. De hecho era muy agradable. También era divertido, amable y romántico. Pero entonces apareció Leticia y con sus mentiras y engaños lo convirtió en el ser despreciable que es ahora. Un ser tan despreciable que, dejándose llevar por los efectos del alcohol, no duda en besar a la mejor amiga de su hermana. ¡A Miranda Cheever, de entre todas las mujeres! Una dama inocente, una mujer demasiado joven para él, una chica a la que ha visto crecer y a la que casi puede considerar un miembro de su familia. Y aún así la ha besado... Y lo que es peor, le ha gustado. Y es que Miranda, con su inteligencia, sus ojos de búho, su costumbre de observarlo todo, su raro sentido del humor y sus amenas conversaciones, le hace sentir algo que creía haber perdido. Lástima que no tenga ninguna intención de volver a casarse porque Miranda sería la esposa perfecta.


Los diarios secretos de Miranda es una novela divertida, con diálogos chispeantes y escenas de esas "made in Julia Quinn" que te hacen reír aunque no quieras. Los personajes son encantadores, y ya no sólo los protagonistas a los que aprecias desde el primer momento, sino también los secundarios (salvo Fiona Bennet, por supuesto). Olivia, con sus disparatados comentarios y sus dotes de casamentera, Winston, un chico encantador que espero que tenga su propia novela, etc. No obstante, hay un pero en esta obra... Hay momentos en los que las actitudes / diálogos de los protagonistas resultan un tanto infantiles y desconciertan un poco. Aún así, es una novela recomendable con la que siempre se escapa una sonrisa. Le doy un 8.


                                   

martes, 11 de octubre de 2011

Hielo negro (Anne Stuart)

"La traductora estadounidense Chloe Underwood llevaba una modesta vida en París y lo daría todo por un poco de emoción y de pasión… incluso por un poco de peligro. Por eso le pareció un regalo caído del cielo que le ofrecieran un trabajo como intérprete en una conferencia que iba a tener lugar en un aislado castillo. Pero descubrió accidentalmente que aquellos hombres no eran los empresarios que fingían ser, sino que se trataba de traficantes de armas. De repente, sabía demasiado y alguien quería matarla. Afortunadamente, Bastien Toussaint la sacó de allí y cuando quiso darse cuenta, Chloe estaba huyendo junto al hombre más aterrador y seductor que había conocido en su vida. No sabía cuáles eran sus motivos para ayudarla… o si tendría tiempo de descubrirlos." (Sinopsis extraída de la web de novela romántica Autoras en la Sombra)


Hielo negro constituye la primera entrega de la serie "Hielo" de Anne Stuart. Se trata de una novela romántica contemporánea que podríamos encuadrar dentro del género de suspense.


Chloe es una joven inteligente, con gran facilidad para los idiomas y que ha tenido que buscarse la vida al otro lado del Atlántico, nada menos que en el sofisticado París. Lleva una vida modesta y, bueno, para qué engañarnos, bastante aburrida. Por eso le gustaría vivir una aventura, algo que le diera un poco de emoción a su existencia. Lamentablemente, a veces los deseos se cumplen y Chloe hubiera preferido que, en este caso, no hubiera sido así. Y es que, cuando de la noche a la mañana se ve envuelta en un peligroso juego de poder, violencia y sensualidad, se da cuenta de que una vida aburrida, en realidad, no está tan mal...


Nadie sabe quién es en realidad Bastien. El misterio que lo rodea sólo puede equipararse a su magnetismo y sensualidad. Atractivo y oscuro, es el hombre del que cualquier mujer con sentido común debería alejarse. No teme a la muerte. No respeta la vida. Si tiene que matar, lo hará sin dudar un instante. Al fin y al cabo, es su trabajo. Un trabajo que lo ha deshumanizado, que lo ha convertido en un ser solitario y egoísta incapaz de algo tan humano como preocuparse por otra persona. Hasta que una traductora con ojos de corderillo y demasiado inocente para saber dónde se mete, aparece en su vida. Y se siente incapaz de dejarla atrás, de desentenderse de ella y dejar que la maten. Tal vez ha llegado el momento de dejar de ser el verdugo y convertirse en salvador...


Hielo negro es una novela oscura y misteriosa, diferente a todo lo que he leído hasta el momento. El suspense está presente a lo largo de toda la historia, lo que mantiene al lector enganchado desde el principio hasta el final. No obstante, creo que lo mejor de la novela son, sin duda, sus personajes. Chloe es una mujer corriente, construida psicológicamente como una mujer normal hasta que, de repente, toda su vida se pone patas arriba y descubrimos que se trata de una mujer más dura de lo que aparentaba. Bastien, por su parte, resulta un personaje interesantísimo (para mí, lo mejor de la historia). Es un hombre misterioso, violento en ocasiones, sensual, elegante y distante, que vive para su trabajo y lo hace lo mejor que puede. Y esto es algo que me ha resultado curioso y que ha hecho que la historia me guste más todavía: Bastien es un hombre duro, frío, que utiliza el sexo para lograr sus fines y esa actitud se mantiene a lo largo de toda la novela. Contrariamente a lo que suele suceder en este tipo de novelas, Bastien no se convierte en un caballero de brillante armadura en ningún momento. Es cierto que salva a Chloe. Es cierto que la protege. Pero desde la primera hasta la última página es, y perdón por la expresión, un completo hijo de puta. No se redime, ni se arrepiente por nada. Hace su trabajo lo mejor que puede y para ello utiliza las armas que sean necesarias. Y eso supone una diferencia grandísima con las novelas que he leído hasta ahora en las que, por muy capullo que haya sido antes el personaje principal, siempre acaba convirtiéndose en un héroe. Este no es el caso y creo que eso le da un realismo y una credibilidad a la historia de la que carecen muchas otras.


No obstante, y aún cuando para mí es una novela 100% recomendable, es cierto que para las lectoras que esperan romanticismo, declaraciones de las que hacen historia o que el amor esté por todas partes puede suponer una decepción.


De ponerle una nota, le doy un 9.


                                                 

domingo, 9 de octubre de 2011

Frases de novelas románticas II

“- No voy a casarme con alguien que no me quiere.
- ¡Maldita sea! –rugió Wolf, y levantó la cara de Mary hacia él-. ¿Que no te quiero? ¡Joder, Mary, haces lo que quieres conmigo desde la primera vez que te ví! Por ti habría matado a Bobby Lancaster sin pensármelo dos veces, ¡así que no vuelvas a decir que no te quiero!” (Lecciones privadas, Linda Howard).

“Ayer recé durante todo el camino colina arriba –confesó con voz queda-. No para que te quedaras, no me parecía correcto. Rezaba para tener la fortaleza necesaria para dejarte ir –meneó la cabeza mientras contemplaba la colina con expresión distante -. Dije: “Señor, si alguna vez en mi vida he tenido valor, dámelo ahora. Permíteme ser lo bastante valiente para no caer de rodillas y rogarle que se quede” –apartó la vista de la cabaña y me sonrió-. Ha sido el momento más difícil de mi vida, Sassenach.” (Forastera, Diana Gabaldon)

“Cuando llegue el día en que debamos separarnos –dijo en voz baja mirándome-, si mis últimas palabras no son “te amo”, habrá de ser porque no tuve tiempo” (Forastera, La cruz ardiente, Diana Gabaldon)

“Piensas que te conozco, pero no es cierto. No conozco a la mujer en que te has convertido. No sé cómo es pasar mi mano a través de tu cabello cálido al despertarte, o cómo es deslizarse dentro de ti cuando te despiertas por la mañana. No sé cómo es quedarse dormido contigo entre mis brazos a la luz del día o cómo será abrazarte cuando lleves a mi hijo en tu vientre. Hay muchas cosas que no sé de ti. Pasaré mi vida contigo y aún así no sabré todo lo que quiero aprender. No me importa qué nombre tengas, eres la mujer que me fascina” (Un amor secreto, Stephanie Laurens)

“Bien –dijo Jack en voz baja-. Prende fuego al mundo entero. Pero deja que yo te entregue las cerillas” (Irresistible, Lisa Kleypas)

“- Pronunciaste mi nombre.
Frustrada, suspiré.
-         ¿Mucho?
-         Exactamente, ¿cuántas veces entiendes por “mucho”?
-         Oh, no.
Bajé la cabeza, pero él la atrajo contra su pecho con suave naturalidad.
-         No te acomplejes –me susurró al oído-. Si pudiera soñar, sería contigo. Y no me avergonzaría de ello.” (Crepúsculo, Stephenie Meyer)

“-Te mereces a alguien mejor que yo, alguien joven e idealista que pueda experimentar las cosas por primera vez junto a ti. Yo no siempre soy amable, y tengo más defectos de los que me gustaría asumir. Todo lo que puedo prometer es que te querré hasta el último aliento” (Porque eres mía, Lisa Kleypas)

“- Mierda –dijo en voz baja.
Pero como la habitación estaba tan silenciosa, Jaine lo oyó. Un minúsculo acceso de ira la hizo entrecerrar los ojos. Todavía se sentía igual que un fideo flácido, pasado de cocción, por eso aquel minúsculo acceso de ira fue lo más que pudo articular.
-         Vaya, qué romántico –dijo en tono sarcástico. El tipo no había podido apartar las manos de encima de ella en toda la semana, y ahora que por fin  habían hecho el amor el único comentario que se le ocurría hacer era “mierda”, como si toda aquella experiencia hubiera sido una equivocación.
Sam levantó el brazo con que se tapaba los ojos y giró la cabeza para mirar a Jaine con cara de pocos amigos.
-         Supe que ibas a ser un problema desde la primera vez que te vi.
-         ¿Qué quieres decir con eso de “problema”? –Jaine se incorporó devolviéndole la misma mirada-. ¡Yo no soy ningún problema! ¡Soy una persona muy agradable excepto cuando tengo que tratar con tipejos!
-         Eres un problema de los peores –le espetó él-. Eres un problema de los que empujan a uno a casarse.” (El hombre perfecto, Linda Howard)

                                          


martes, 4 de octubre de 2011

Corazón de hielo (Gaelen Foley)

Tercera entrega de la serie romántica de los hermanos Knight, en esta ocasión protagonizada por Damien, el mayor de los gemelos, un héroe torturado por sus recuerdos de guerra y enamorado de la única mujer a quien tiene prohibido amar. Damien, que vive retirado, intentando olvidar las atrocidades de las guerras napoleónicas, tendrá que ejercer de tutor de Miranda, una adolescente pícara, rebelde y muy hermosa, que desatará en el atormentado caballero el fuego de una pasión prohibida.
A los ojos de la alta sociedad el coronel Damien Knight, duque de Winterley, es uno de los héroes de Inglaterra. Sin embargo, desde su regreso del frente vive en una solitaria casa de campo, apartado de su familia y de su mundo, torturado por los recuerdos de la guerra. Solo el asesinato de un viejo amigo, que le había nombrado tutor de su sobrina, le obliga a salir brevemente de su retiro.
Si Damien esperaba convertirse en el guardián de una tímida adolescente, no puede estar más equivocado. Miranda FitzHubert es una joven desenvuelta, impetuosa y soñadora que ya ha decidido qué hacer con su vida, una mujer por la que Damien se siente atraído desde el primer momento... aunque su amor sea el único que le está vedado.”(Sinopsis extraída de la web de novela romántica Autoras en la sombra)
Corazón de hielo supone la tercera entrega de la exitosa serie de los Hermanos Knight, de la reconocida autora Gaelen Foley. En ella se nos narra la historia de Damien, el hermano valiente, serio y responsable al que conocimos ya bastante bien en Corazón de fuego, la novela de su gemelo.
Damien es un héroe. Tras su paso por Europa y sus hazañas en el campo de batalla, se encuentra al llegar a Londres con la admiración y el respeto de toda la alta sociedad. Además, el título que le acaban de conceder, unido a su espectacular físico, lo convierten en un partido más que apetecible para todas las mujeres disponibles. Lamentablemente, lo que nadie parece ver es que este valiente muchacho carga a sus espaldas con la culpa y el desconsuelo de quien ha matado sin ni siquiera pestañear, de quien ha visto morir a hombres jóvenes, compañeros y amigos sin poder hacer nada. Así, cansado y un tanto trastornado, decide esconderse en su propiedad y alejarse de la agitación de la ciudad. Pero su exilio autoimpuesto no durará mucho ya que, tras la misteriosa muerte de uno de sus amigos, debe convertirse en el tutor de una jovencita… Una jovencita que en lugar de las trenzas y el atuendo infantil que él espera, luce una espesa melena y el vestuario de una actriz. Una niña que en lugar de jugar con muñecas actúa cada noche en el teatro. Y es que Miranda no es, ni de lejos, lo que Damien había esperado. No es una niña. No es tímida y recatada. No es apocada y sin carácter.  Así pues, parece que nuestro héroe tiene un problema… Al fin y al cabo, sentir la atracción que él siente por su pupila no puede considerarse demasiado heroico.
Miranda se ha criado sola. Tras la muerte de sus padres y las constantes ausencias de su tutor se ha acostumbrado a cuidar de sí misma y a hacer lo que le viene en gana. Eso no quiere decir que se haya echado a perder. No, ella es una mujer inteligente y juiciosa. Sencillamente, ha buscado la forma de ganar dinero haciendo algo que le gusta: subirse a un escenario y cantar. Pero, pese a lo que pueda parecer, no es una mujer frívola e interesada. Por el contrario, si cada noche acude a hurtadillas al pueblo y se viste como una actriz es porque debe proteger a sus amigas, niñas recluidas en el mismo colegio que ella que corren el riesgo de que el sacerdote que está al frente del mismo se propase con ellas. Miranda quiere alejarlas de todo eso y, desde luego, no lo puede hacer gratis. Por eso cuando Damien Knight se presenta para llevársela no se lo toma demasiado bien. Por muy apuesto que él sea. Por mucho que desee su protección. Por más que ansíe su cariño. Ella tiene una obligación con sus compañeras y debe cumplirla… Aunque eso suponga huir de un hombre que con sus besos hace que se le acelere el corazón.
La historia de esta novela está bien narrada, con un ritmo ágil y unos diálogos bien trabajados. A la mayoría de los personajes que aparecen en esta entrega los conocíamos ya de libros anteriores. Lucien, Belinda, Alice y compañía acompañan a Damien en su complicado camino hacia lo que parece ser su destino. Así, de entrega en entrega, vemos crecer a cada uno de estos personajes, sintiéndolos ya como de nuestra propia familia. Protagonistas y secundarios se plantean, como es habitual en esta autora, con una psicología propia y bien trabajada, resultando personajes creíbles y cercanos. Asimismo, las descripciones detalladas pero sin caer en excesos innecesarios, consiguen que el lector se sumerja en la novela que, en mi opinión, no pierde fuelle en ningún momento.
Corazón de hielo es, en definitiva, una novela entretenida, bien trabajada, que engancha desde la primera página y cuyos personajes se ganan la simpatía del lector sin demasiado esfuerzo. Desde luego, otra de esas novelas para leer y releer. De puntuarla, le daría un 9.