"El conde sintió un dolor punzante en el corazón como nunca había sentido. Si ella moría, él no querría seguir viviendo" Julia, Karen Robards.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Rima XXIV (Gustavo Adolfo Becquer)


Dos rojas lenguas de fuego

que a un mismo tronco enlazadas

se aproximan, y al besarse

forman una sola llama.



Dos notas que del laúd

a un tiempo la mano arranca,

y en el espacio se encuentran

y armoniosas se abrazan.



Dos olas que vienen juntas

a morir sobre una playa

y que al romper se coronan

con un penacho de plata.



Do jirones de vapor

que del lago se levantan,

y al juntarse allá en el cielo

forman una nube blanca.

Dos ideas que al par brotan,

dos besos que a un tiempo estallan,

dos ecos que se confunden,

eso son nuestras dos almas.

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