"El conde sintió un dolor punzante en el corazón como nunca había sentido. Si ella moría, él no querría seguir viviendo" Julia, Karen Robards.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

SUCEDIÓ EN OTOÑO (LISA KLEYPAS)

Cuando Marcus, lord Westclff, conoció a Lilliam Bowman, decidió que aquella era la mujer más exasperante que había visto nunca. Ahora, muchos meses después de aquel primer encuentro... sigue pensando, exactamente, lo mismo. Aquella salvaje, recién llegada de las colonias para asaltar el mercado matrimonial, supondría una auténtica pesadilla para cualquier aristócrata que osara casarse con ella. Orgullosa, cabezota y con un carácter tan fuerte como el del propio Marcus, representa todo lo que la esposa de un noble no debe ser. Sin embargo, contra todo pronóstico e imponiéndose a cualquier tipo de lógica, el joven conde no puede evitar sentir una atracción enfermiza hacia la joven... Y es que, su belleza, su espontaneidad y sus ganas de vivir hacen que el almidonado y serio aristócrata desee dejar de lado todas sus responsabilidades y ser libre, al menos, durante unas horas. Así pues, resistirse a Lilliam se convertirá en un asunto de máxima prioridad para este caballero acostumbrado a conseguir siempre lo que quiere. Pero... ¿lo logrará esta vez?

Marcus, lord Westcliff. Ese es el nombre del hombre más exasperante, obstinado, aburrido e insoportable que habita la faz de la tierra... O, al menos, eso es lo que piensa Lilliam Bowman... Precisamente por eso, no entiende por qué cuando está con él pierde el control, se deja llevar y acaba comportándose como una estúpida. Lo mejor sería alejarse de este tipo tan exasperante... aunque acabe perdiendo el corazón en el intento.

Esta es la segunda entrega de la saga de "las floreros" (Wallflower) de la grandísima Lisa Kleypas. En esta entrega, son Lilliam y Marcus los que protagonizan una historia cargada de amor, pasión, ternura y, por supuesto, diversión. Y es que estas son las cuatro características que, en mi opinión, mejor definen la creación de esta autora.

Los protagonistas, Marcus y Lilliam, no son más que piezas complementarias del mismo puzzle que, sin embargo, se niegan a encajar. Él, un aristócrata serio y arrogante que tiene muy claro cuáles son sus obligaciones. Acostumbrado a conseguir siempre lo que quiere y a que nadie se atreva a contradecirlo, le saca de quicio la espontaneidad e indisciplina de Lilliam. Pero es que Marcus no es más que un hombre que tuvo que convertirse en conde antes de tiempo. Un niño al que educaron a palos, al que no dejaron disfrutar de su infancia porque su posición no se lo permitía y al que sus padres jamás trataron como a un hijo. Obligado a hacer frente a sus miedos y a no acercarse excesivamente a nadie, no demuestra fácilmente sus sentimientos... ni siquiera ante sí mismo. Así pues, la atracción que siente hacia Lilliam se convertirá en un regalo y una condena al mismo tiempo y reconocer que no es simple lujuria... en una tarea imposible.

Lilliam, por su parte, es una mujer espontánea, rebelde, a la que le gusta disfrutar de la vida y no soporta que la manipulen o la traten como si careciese de cerebro. Por eso la arrogancia y prepotencia de Westcliff la desquician... y nada le gustaría más que "ponerlo de rodillas", algo por lo que está más que dispuesta a luchar... sobre todo después de que él la humille y juegue con ella. Es una mujer fuerte que ha aprendido a plantarle cara a la vida, a ir de frente, sin necesidad de esconderse tras ningún hombre. Su fuerte carácter, tan impropio de una mujer, intimidará a los hombres hasta el punto de que, ni su belleza ni su fortuna, parecen poder proporcionarle un esposo adecuado... y es que el caballero con el que se case deberá respetarla y tratarla como a un igual, no ser dominante ni prepotente... ¡alto ahí! ¿entonces por qué demonios se siente tan atraida por Westcliff? Bien, lo mejor será no intentar responder a esta pregunta... porque ya se sabe que los sentimintos no tienen lógica.

En esta novela nos encontramos también con antiguos conocidos como Anabelle y Simon Hunt o el resto de las floreros. Se nos presenta también a Sebastian... ¡Sebastian! El hombre del que la propia Lilliam dirá que tanta belleza debería ser pecado, el seductor incorregible, uno de los chicos Kleypas más sensuales... y más cínico. Y es que la novela cierra con el principio de la siguiente, El diablo en invierno, de un modo tan intrigante que es mejor tener a Evie y Sebastian bien a mano para poder reenganchar la lectura.
En resumen, Sucedió en otoño es una obra entrañable, tierna...y muy, muy divertida.

1 comentarios:

LadyMarian dijo...

Sí, es una novela fantástica. Me encantó. Esperaba una historia para Marcus desde "La antigua magia" donde su personaje es secundario pero ya perfilaba interesante.

Besos

ir arriba
Myspace Comments